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miércoles, 14 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MIERCOLES 14/10/2015



miércoles 14
San Calixto 1, m.l. 
Na Sra. del Martirio; 
Bucardo I







XXVIII del TO.
del salterio
Rom 2,1-11 / Sa1 61
 / Lc 11,42-46



                                  Lucas 11,42-46

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas\ y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, liuesois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!». Un maestro de la Ley intervino y le dijo: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros». Jesús replicó: «¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!».


Las denuncias de Jesús
Jesús sabe denunciar y echar en cara los defectos de los fariseos y de los juristas, encargados, en buena parte, de dirigir al pueblo. Y lo hace con claridad, en aras de la verdad. Lo primero que Jesús les echa en cara a los fariseos es el interés minucioso en el cumplimiento de cosas sin importancia, al tiempo que no se fijan en lo más fundamental: la justicia y el amor a Dios. Lo segundo que les echa en cara es su vanidad ingenua, buscando la admiración, el aplauso y las reverencias de la gente. Y lo tercero, la contradicción ética de cargar las conciencias con deberes y exigencias que nosotros no cumplimos. No nos damos cuenta de que nuestras incoherencias sorprenden y desconciertan a las personas de buena voluntad, que se fían de nosotros.


Señor, perdona nuestras incoherencias. ¡Son tantas y sobre tantas cuestiones! Pensamos una cosa, decimos otra y practicamos lo contrario de lo que decimos y pensamos. Así, no conquistamos, no convencemos, ni somos creíbles al anunciar tu evangelio.









PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MARTES 13/10/2015





Martes 13
Eduardo el Confesor;
Geraldo de Aurillac;
Teófilo de Antioquía





XXVIII del TO.
4º del salterio
Rom 1,16-25 / Sal
18 / Lc 11,37-41


                           Lucas 11,37-41

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo».


Jesús come con todos
Impresiona el hermoso gesto de Jesús, aceptando la invitación del fariseo para que comiera en su casa. Con frecuencia, acaso sin darnos cuenta, tendemos a rechazar a los que no son de nuestro agrado, a los que no piensan como nosotros, a los que no comparten nuestras creencias. ¡Y no digamos a los que están sumidos en las desgracias o en situaciones de flagrantes ilegalidades! Debería de ser lo contrario. Jesús nos enseña «a comer con los pecadores oficiales», con los marginados, con los que profesan o defienden otras ideologías o creencias. Y de paso, nos advierte que la pureza no depende de lo externo, sino que anida en lo más profundo de nuestro corazón.


El amor se mide por la capacidad de tener detalles: con Dios, con la Virgen y con los demás. Sobre todo, si los demás necesitan nuestros latidos con urgencia.






lunes, 12 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL LUNES 12/10/2015




Lunes 12
Na Sra. del Pilar, f. 
Walfrido; Domnina; 
Evagrio; Eustaquio






Oficio de la t
1Crón 15,3-4.15-16; 16,1-2 (o bien: He 
1,12-14) / Sa126 /
Lc 11,27-28



                                Lucas 11,27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchanla palabra de Dios y la cumplen».



Convertir en vida la palabra de Dios
¡Cuánta verdad en unas líneas del evangelio que nos invitan a conocer cuál es la clave del verdadero cristianismo: abrirnos a la voz de Dios, reflexionarla un instante, aceptarla sin condiciones y realizarla con fidelidad y encanto! Esto es todo. María es nuestro modelo: escucha al ángel, pregunta, reflexiona, acepta y realiza la misión que Dios le encomienda. Un «sí» que le brota del corazón y de los labios; un «sí» que se hace realidad sonora cada día. Quizás por eso, estas líneas sencillas, con aire popular, encierran una de las más hermosas lecciones para nuestra vida cristiana. Lo difícil no es escuchar y aceptar; lo verdaderamente difícil es realizar, vivir lo que aceptamos y creemos.


Señora y Madre nuestra, Virgen del Pilar, sé Tú siempre nuestro regazo, sobre todo en los momentos de mayor desolación, cuando llegan las tinieblas y las oscuridades. Sostén siempre nuestra fe, mientras recibimos tus caricias.




HAZLA (es muy bonita) ORACIÓN DE SANACION. Procura no romperla, si no puedes enviarla, avísame..escogí bien a mis doce personas, recibes fuerza y Luz Divina

Padre Nuestro que estas en los cielos, camina dentro de mi casa y llévate todas mis preocupaciones, enfermedades, temores y por favor protege a mis padres, hermanos, a mi(s) hijo(s)  mis sobrinos, mis amigos y toda mi familia, en el nombre de Jesús! Amen. Si Dios esta primero en tu vida, deja de hacer lo que estas haciendo y envíala!, para que así todos tus amigos reciban hoy una Bendición. No hay silencio que Dios no entienda ni tristeza que él no sepa, no hay amor que él ignore ni lágrimas que no valore. Querido Dios Bendice las manos de quien abre este mensaje, también ilumina los ojos de quien lo lea y llena de Amor y Bendiciones a quien lo comparte. Elige a quien dárselo...:/ los ángeles se han enterado que estas luchando contra algo, dicen que ya ha pasado, se arreglarán dos asuntos de tu vida para tu alivio, mañana será el día mejor en absoluto, te dejo 12 ángeles uno por cada mes, deberás dárselo a doce amigos, en doce minutos ...  Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona:
- El enojo. 
- El orgullo 
- El odio 
Hay tres cosas en la vida que nunca debes perder:
- La fe 
- El amor 
- La esperanza 
Hay tres cosas en la vida de mayor valor:
- La humildad 
- La sinceridad. 
- La amistad 
Hay tres cosas en la vida que forman a una persona:
- El respeto 
- El compromiso
- Los valores 
Hay tres personas que te aman, así no lo entiendas y nunca te dejarán solo:
- El Padre 
- El Hijo 
- El Espíritu Santo 
Le pido a Dios tres cosas para Ti:
• Te bendiga 
• Te guíe
• Te proteja    
Enviaselo a todas las personas que  quieras que Dios le de esas tres cosas!!!! espero el mio.!? Bendiciones para ti! Y Tu familiaLeelo con amor                                                          Le oro a Dios para que te bendiga y te proteja hoy, mañana y siempre. Lee en voz baja: 'Señor Jesús, perdona mis pecados. Te amo mucho, te necesito, siempre estas en lo mas profundo de mi corazón, cubre con tu sangre preciosa a mi familia, mi casa, mi hogar, mi empleo, mis finanzas, mis sueños, mis proyectos y a mis amigos' . Dios ha visto tus luchas, y dice que están llegando a su fin, una bendición esta viniendo en tu dirección. Si crees en Dios por favor envía este mensaje a toda tu lista de contactos. Si lo niegas, acuerdate que dijo si me niegas entre los hombres te negare delante de Mi Padre. Dentro de unos minutos te darán una excelente noticia.! Por algo me llego a Mi y por algo lo recibes.  Dios me dijo que te dijera que lo que te preocupa ya el te lo solucionó.  crees en Él, ?..difundelo!!


domingo, 11 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL DOMINGO 11/10/2015



domingo 11
Soledad Torres
Acosta; Na Sra. de
Begoña; Alejandro; 
Bruno de Colonia; 
Kenneth; Juan XXIII





4° del salterio
Sab 7,7-11 /Sal
/ Heb 4,12-13 /Mc
10,17-30



                                   Sabiduría 7,7-11

Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables.


Salmo 8
Sácianos de tu misericordia, Señor, y toda nuestra vida será alegría.


Hebreos 4,12-13
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.


Marcos 10,17-30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño». Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el  cielo, y luego sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!». Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo». Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones—, y en la edad futura, vida eterna».


 Vivir como el propio Jesús
la escena es entrañable y ofrece hermosos mensajes: primero, aquel joven que pregunta, sencillamente, porque quiere ser mejor; segundo, la mirada de Jesús —«se le quedó mirando con cariño»—; tercero, y con aquel cariño, Jesús le vino a decir que dejara de seguir confiando en el dinero, apeteciendo dinero. Jesús le dijo sencillamente que viviera como vivió él mismo: con sus intereses y preocupaciones puestos en el dolor de la gente, no en las propias ganancias. Hay dos hermosas respuestas en la escena para nuestra vida: «los que lo dejan todo por el Señor tienen garantizada la
vida, la plenitud, la felicidad». Y, por último, ese «Dios lo puede todo», que ilumina y enardece nuestra confianza.


Señor, necesitamos saber qué hemos de hacer para ser felices; necesitamos conocer a fondo tus proyectos sobre cada uno de nosotros; necesitamos que nos digas cómo hemos de actuar en esta hora. En la oración, nos esperas siempre para ofrecernos las respuestas.





sábado, 10 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: SÁBADO 10/10/2015



sábado 10
Sto. Tomás de
Villanueva, m.l.
Paulino de York;
Casio y Florencio;
Daniel Comboni;
Bta. Catalina
Irigoyen



XXVII del T.O.
3° del salterio
114,12-21 /5a196/
Lc 11,27-28


                           Lucas 11,27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».


La alabanza se convierte en reto
Cristo acepta la alabanza y la convierte en reto. Así deberá ocurrir con frecuencia en nuestras vidas: no quedarnos en las cualidades, sino utilizarlas para nuestra realización personal; no admirar solamente, sino imitar fielmente; no poner el encanto en la sonoridad de las palabras, sino en la eficacia de las obras. Cristo nos pide que pasemos de los afectos a los hechos; que vayamos a lo esencial: realizar el proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros. Ahí está la clave: cumplir lo que Dios nos pide, lo que Dios quiere. Por eso, Cristo convierte la alabanza recibida en un reto que nos obliga a transformar la admiración y la contemplación en frutos palpables. Porque «siempre es fácil la piedad sensible, pero rehuimos la piedad sacrificada».


Señor, haznos dóciles a tu palabra y fieles a nuestra tarea; cumplidores de nuestro deber de cada jornada. Admirar puede resultar fácil y halagador, pero Tú no has venido al mundo solo para que te admiremos, sino para que te imitemos con todas nuestras fuerzas, para que te amemos con todo el corazón.





PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL VIERNES 09/10/2015


viernes
S. Juan Leonardi / 
S. Dionisio, mi. 
Luis Bertrán; Héctor; 
Abrahán, Sara y
Lot; Inocencio de la 
Inmaculada y comp.





XXVII del T.O.
3° del salterio
111,13-15; 2,1-2 / 
Sa19 / Lc 11,15-26



                                  Lucas 11,15-26

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí". Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

La batalla de las críticas
Tendremos que librar cada día, en nuestra vida cristiana, la batalla de las críticas, de los diversos pareceres, de las opiniones convertidas en juicios de lo que hacemos, Jesús es criticado por echar un demonio, una acción de bien. No importa. Los que ejercen la crítica nunca se detienen: enjuician nuestras obras, se adentran en nuestras intenciones, calibran nuestro proceder. Cristo responde serenamente, con argumentos sólidos. Así nosotros, hemos de tener la razón a punto en nuestros labios y la cordura en nuestras palabras. La crítica no será contestada sino iluminada. De esta forma, todos seguiremos caminando.






jueves, 8 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL JUEVES 08/10/2015




jueves 8
Demetrio de 
Tesalónica: Simeón







XXVII del TO
3a del salterio
Ma13,13-20a /Sal 1
/ Lc 11,5-13


                              Lucas 11,5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle". Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos". Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?».


Pedir es sentir a Dios como Padre
A veces se ha cuestionado la oración de petición. ¿Acaso no sabe Dios lo que necesitamos en nuestras vidas? Miremos nuestro corazón: pedir tiene sentido. Es humano que cuando nos vemos en apuros, acudamos a quien nos inspira plena confianza. Alguien ha dicho que en las trincheras no hay ateos. Quizás sea cierto, porque así es la condición humana. La oración de petición tiene un primer fruto para nosotros: nos hace sentir a Dios en nuestro corazón, sobre todo en los momentos de mayor peligro. Nos hace dirigirnos a Dios con la confianza de los hijos hacia su padre. Pedir es orar desde la dificultad, en la seguridad de encontrar consuelo para el corazón.



Señor, en la oración de petición, abrimos el corazón, más que la vida que Tú ya conoces! Te pedimos lo que necesitamos porque te sentimos como Padre de ternuras y bondades! Colocamos a flor de labios la «filiación divina))!

miércoles, 7 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MIERCOLES 07/10/2015




miércoles 7
Na Sra. del Rosario, m.o.
Justina







XXVII del TO.
3a del salterio
Jon 4,1-11 / 5a185 / 
Lc 11,1-4

                                Lucas 11,1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación"».

La fuerza de la oración



Jesucristo nos enseña a orar, nos introduce en la fuerza de la oración. El pórtico de toda oración ha de ser la «filiación divina»: sentirnos hijos de Dios e invocarle como a nuestro Padre. ¡Cuántas definiciones de la oración! Aquella, tan hermosa, del santo papa Juan Pablo II: «Orar es abandonarse en el abrazo de Dios». O esta otra más cercana de Benedicto XVI: «La oración es la respiración del alma. Si no respiramos, morimos. Si no hacemos oración, no tenemos vida espiritual». La Madre Teresa de Calcuta nos recomendaba: «Ante todo, hay que dedicar tiempo a la contemplación y al silencio, sobre todo, si vivimos en las grandes ciudades, donde todo es agitación. Yo comienzo la oración siempre por el silencio». Orar es sentir el amor de Dios que se derrama en nuestras vidas.


Señor, enséñanos a orar, como enseñaste a tus discípulos. Enséñanos a llamarte Padre y a sentir lo que significa: abandono total en tus brazos infinitos, confianza plena en tus caminos. Y saber que siempre nos esperas para abrazarnos.





martes, 6 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MARTES 06/10/2015



Martes 6
5. Bruno, m.i.
Adalberón; Bta. Ma
Ana Mogas







XXVII del T.O.
3º del salterio
Jon 3,1-10 / Sa1-129
/ Lc 10,38-42

                              Lucas 10,38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, .¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano». Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta,
andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán».

Primero, lo importante
El evangelio nos ofrece el contraste: Marta, que se afana por las actividades domésticas; María, a los pies de Jesús, embobada con su palabra. La queja de Marta encuentra la hermosa sugerencia de Jesús: «Nos preocupamos por muchas cosas, y, a veces, dejamos a un lado las que son realmente importantes y necesarias». Son muchas las personas que llevan en su agenda este precioso eslogan: «primero, lo importante; después, lo urgente». Hoy tenemos un recuerdo especial y una plegaria encendida por todos los que viven su vida en la consagración, en la contemplación, en el silencio y en la paz de los claustros. Especialmente, hoy, para los cartujos.


Señor, primero lo importante: la escucha atenta de tu Palabra, las señales de nuestra vocación y nuestra misión en la vida, la realización de tu voluntad, cada jornada.





PALABRA Y VIDA: LUNES 05/10/2015


lunes 5
Témporas de 
acción de gracias 
y de petición, 
feria mayor 
Atilano; Froilán; Gala; 
Catrina; Ventura; 
Faustina Kowalska




Oficio propio
Dt 8,7-18 /5a11Crón 
29,10-12 / 2Cor 
5,17-21 / Mt 7,7-11


                                        Mateo 7,7-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!».

Tres actitudes para hacer oración
Las témporas marcaban el tiempo de cada estación y eran días en que la Iglesia se dedicaba especialmente a la oración, el ayuno y la limosna. En el actual calendario litúrgico esos tiempos se han condensado en el comienzo del otoño, juntando así la acción de gracias por los frutos recogidos, el día penitencial de petición de perdón y el día de súplica por la actividad humana. Por eso, el evangelio nos invita a pedir, a buscar, a llamar. Son tres hermosas actitudes para hacer oración: pedir lo que necesitamos; buscar lo que anhelamos; llamar a las puertas cerradas, ofreciendo las 
nuestras abiertás de par en par. Cristo nos invita a sentir a Dios como Padre de ternuras y bondades, atento siempre a nuestras vidas, a nuestros latidos, a nuestro caminar.


Señor, ¡necesitamos tantas cosas! Necesitamos sentir tu presencia en nuestro corazón; anhelamos una vida mejor; queremos que se nos abran las puertas de la felicidad. Pero nada de eso será posible sin tu gracia. Por eso, la oración es la clave, la llave maestra que nos hace encontrar tus paisajes.





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