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domingo, 24 de julio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL DOMINGO 24/07/2016






TIEMPO ORDINARIO/17º SALTERIO 1ªSEMANA.TOMOIII
DOMINGO 24 JULIO








Santos SARBELIO MAKHLUF pb, Cristina vg mr,
Balduino ab, Boris y Gleb mrs, José Fernández pb mr.
Beatas M.• Pilar mf y co mrs

 Papa Francisco: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. En estas palabras del Padrenuestro está todo un proyecto de vida basado en la misericordia. La misericordia, la indulgencia, la condonación de la deuda, no es sólo algo devocional, privado, un paliativo espiritual, una especie de óleo que ayuda a ser más suaves, más buenos, no. Es lo profecía de un mundo nuevo. Todos somos conscientes de que este camino no es el del mundo; no somos soñadores, ilusos, ni queremos crear oasis fuera del mundo. Creemos más bien que este camino es la senda buena para todos, es la senda que verdaderamente nos acerca a la justicia y a la paz. Pero sabemos también que somos pecadores, que nosotros somos los primeros en ser tentados de no seguir este camino y con formarnos a la mentalidad del mundo, a la mentalidad del poder, a la mentalidad de las riquezas. Por ello nos encomendamos a la misericordia de Dios, y nos comprometemos, con su gracia, a realizar frutos de conversión y obras de misericordia.



PALABRA:
• Génesis 18,20-32: El Señor dijo: «La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte y su pecado es grave: voy a bajar, a ver si real- mente sus acciones responden a la acusación, y si no, lo sabré». Los
hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán. Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios:«¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocente en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo ¿no hará justicia?». El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos». Abrahán respondió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?». Respondió el Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco». Abrahán insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta». «En atención a los cuarenta, no lo haré». Abrahán siguió hablando: «Que no se enfade mi Señor si sigo hablando. ¿Y si se encuentra treinta?». «No lo haré, si encuentro allí treinta». Insistió Abrahán: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran veinte?». Respondió el Señor: «En atención a los veinte no la destruiré».Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?».
Contestó el Señor: «En atención a los diez no la destruiré».






Salmo 137,1-3.6-8: Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.







Colosenses 2,12-14: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en Cristo, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.



LUCAS 11,1-13: Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación». Y les dijo: «Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene durante la media noche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle".Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estaman acostados: no puedo levantarme para dártelos". Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite». Pues así os digo a vosotros: «Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os  abrirá; porque quien pide, recibe; quien busca, halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, «¿cuánto más, vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»

ORACIÓN:
PADRE NUESTRO, la invitación que nos hace tu Hijo de pedirte, me mueve a poner en tus manos la oración que no puede ser desoída. Te pido con fe, en nombre de Jesucristo algo que es necesario para mi salvación: dame el Espíritu que configure mi vida con la de Jesús, venga tu reino de amor, de misericordia y de entrega. 
(Sigue tu oración personal)





PALABRA Y VIDA DEL SÁBADO 23/07/2016





Tiempo Ordinario/ 16° Salterio 4° Semana. Tomo III
sábado 23 Julio








Santos BRÍGIDA vd rl, Ezequiel prof, Juan Casiano pb, Beata Margarita M. L. de Maturana

Papa Francisco: [Sin mí no podéis hacer nada]. «Yo estoy con vosotros todos los días...». ¡Esto es fundamental! Sólo con Cristo podemos llevar el Evangelio. Sin Él no podemos hacer nada; lo dijo Él mismo (cf. in 15,5). Con Él, en cambio, unidos a Él, podemos hacer mucho. Si permanecéis unidos a Jesús, construís su Reino, construís fraternidad, participación, obras de misericordia, son una fuerza poderosa para hacer el mundo más justo y más bello, para transformarlo.




PALABRA:
Dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.A1 que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».



ORACIÓN:
Gálatas 2,18-20; Salmo 33,2-11 • JUAN 15,1-8
SEÑOR, sin ti no puedo hacer nada bueno. Lo tengo experimentado. Mi propia cosecha, separado de ti, es el mal y el pecado que lleva a la muerte. Unido a ti, mis obras dan  gloria al Padre. ¡Quiero permanecer en ti, como el sarmiento unido a la vid! Y te pido que tengas Misericordia de la vieja Europa, ayer evangelizadora del mundo, y hoy tierra de misión, de espaldas a lo que durante siglos fue su eje y su fuerza: la fe. (Sigue tu oración personal).

El que permanece en mí y yo en él,

ese da fruto abundante.








viernes, 22 de julio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL VIERNES 22/07/2016





Tiempo Ordinario/ 16°     Salterio 4° Semana. Tomo III
Viernes 22 Julio







Santos MARÍA MAGDALENA NT,

Anastasio enj, Cirilo ob, Gualterio (Walter) cf

Papa Francisco: Dejemos que la experiencia [pascual] impresa en el Evangelio, se imprima también en nuestro corazón y se Transparente en nuestra vida. Dejemos que el asombro gozoso de la Pascua se irradie en los pensamientos, en las miradas, en las actitudes, en los gestos y en las palabras... ¡Ojalá fuesemos así de luminosos! Pero esto no es un maquillaje. Viene de dentro, de un corazón inmerso en la fuente de este gozo, como el de María Magdalena, que lloraba la pérdida de su Señor y no creía a sus ojos al verlo resucitado. Quien experimenta esto se convierte en testigo de la Resurrección, porque en cierto sentido resucita él mismo, resucita ella misma. De este modo es capaz de llevar un «rayo» de la luz del Resucitado a las diversas situaciones: a las que son felices, haciéndolas más hermosas y preservándolas del egoísmo; a las dolorosas, llevando serenidad y esperanza



PALABRA:
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera,,  junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: «¡María!». Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!». Jesús le dice: «Suéltame que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"». María Magdalena, fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».


ORACIÓN:
Cantar de los Cantares 3,1-4a; Salmo 62,2-9 • JUAN 20,1.11-18
SEÑOR, María Magdalena me da un doble ejemplo: su entrega total a tu inmensa MISERICORDIA  y al amor que llenó toda su vida, y su misión de anunciar a los demás que resucitaste,  que estás vivo y que eres la vida para quien se decida a seguirte. Amor y misión, que hago mías en esta vida. Y espero, Señor, que un día oiga que me llamas por mi nombre para decirme que estoy entre los elegidos para estar cerca de ti en tu reino: así nuestra amistad será para siempre;
(Sigue tu oración personal).






PALABRA Y VIDA DEL JUEVES 21/07/2016






Tiempo Ordinario/16º  Salterio 40 Semana. Tomo III
Jueves 21 Julio






Santos LORENZO DE BRINDIS pb dc,

Práxedes vg mr, Víctor mr, Alberico pb mr


Papa Francisco: Cuando habla al pueblo, Jesús usa muchas parábolas: un lenguaje comprensible a todos, con imágenes tomadas de la naturaleza y de las situaciones de la vida cotidiana. ¿Qué es el reino de los cielos? Jesús no se preocupa por explicarlo. Lo enuncia desde el comienzo de su Evangelio: «El reino de los cielos está cerca» —también hoy está cerca, entre nosotros—; sin embargo, nunca lo deja ver directamente, sino siempre de manera indirecta, narrando el obrar de un propietario, de un rey, de diez vírgenes... Prefiere dejarlo intuir, con parábolas y semejanzas, manifestando sobre todo los efectos: el reino de los cielos es capaz de cambiar el mundo, como la levadura oculta en la masa; es pequeño y humilde como un granito de mostaza, que, sin embargo, llegará a ser grande como un árbol.


PALABRA:
Se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les contestó: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: *Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure". ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».


ORACIÓN:
Jeremías 2,1-3.7-8.12-13; Salmo 35,6-11 • MATEO 13,10-17
SEÑOR, quiero convertirme -dirigir mi atención y mi vida toda hacia ti- para que me cures de mi sordera, de mi ceguera y de mi embotamiento de corazón. Pero, con el profeta, te pido: Conviérteme y me convertiré a ti. Porque por mis fuerzas, no puedo. MI salvación es obra de tu Misericordia: yo me dejo guiar por ti, y sé que estoy en buenas manos. (Sigue tu oración personal).


No quieren convertirse para que yo los cure.







PALABRA Y VIDA DEL MIÉRCOLES 20/07/2016







Tiempo Ordinario/16º  Salterio 40 Semana. Tomo III
Miércoles 20Julio








Santos Apolinar ob mr, Elías prof,
José M.a Díaz Sanjurjo ob mr, Marina vg mr, Aurelio ob.

Beatas Rita, Dolores y Francisca vgs mrs



Papa Francisco: La parábola del sembrador nos habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece; a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, sino trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos. Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón. Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás.




PALABRA:
Salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.Y acudió a él tanta gente
que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».


ORACIÓN:
Jeremías 1,1.4-10; Salmo 70,1-6.15.17 • MATEO 13,1
SEÑOR, tu palabra es la semilla que tú, el mejor sembrador, siembras en el campo de mi vida, con infinita misericordia. Quiero dejarme labrar, limpiar de malas hierbas, regar, para acoger con toda la fuerza de mi alma limpia esa semilla de vida eterna, que germina y da frutos de fe. (Sigue tu oración personal).

 El resto cayó en tierra buena y dio fruto.






miércoles, 20 de julio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL MIÉRCOLES 20/07/2016





Tiempo Ordinario/16º  Salterio 40 Semana. Tomo III
Miércoles 20Julio








Santos Apolinar ob mr, Elías prof,
José M.a Díaz Sanjurjo ob mr, Marina vg mr, Aurelio ob.

Beatas Rita, Dolores y Francisca vgs mrs



Papa Francisco: La parábola del sembrador nos habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece; a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, sino trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos. Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón. Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás.




PALABRA:
Salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.Y acudió a él tanta gente
que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

ORACIÓN:
Jeremías 1,1.4-10; Salmo 70,1-6.15.17 • MATEO 13,1
SEÑOR, tu palabra es la semilla que tú, el mejor sembrador, siembras en el campo de mi vida, con infinita misericordia. Quiero dejarme labrar, limpiar de malas hierbas, regar, para acoger con toda la fuerza de mi alma limpia esa semilla de vida eterna, que germina y da frutos de fe. (Sigue tu oración personal).

 El resto cayó en tierra buena y dio fruto.









PALABRA Y VIDA DEL MARTES 19/07/2016






Tiempo Ordinario/ 16°Salterio 4ª Semana. TomoIII

Martes 19 Julio











Federico ob Santos Epafras NT, Macrina vg, Áurea vg mr,

Bernoldo ob




Papa Francisco: El evangelio que hemos Escuchado muestra la actitud fundamental con la que María expresó su amor a Jesús: hacer la voluntad de Dios. «El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12,50). 
    Con estas palabras Jesús deja un mensaje importante: la voluntad de Dios es la ley suprema que establece la verdadera pertenencia a Él. Por ello María instaura un vínculo de parentesco con Jesús antes aún de darle a Luz: 
    se  convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento en que acoge las palabras del Angel.





    PALABRA:
    Estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: «Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos?».Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del Cielo, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».




    ORACIÓN:
    Miqueas 7,14-15.18-20; Salmo 84,2-8 • MATEO 12,46-50
    SEÑOR, a tu Madre no puedo imitarla en su maternidad divina, ni a tus primos en el parentesco de sangre. ¡Pero tú señalas lo más grande que tenía María: que siempre cumplió la voluntad del Padre! Como ella, te digo: Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí tu palabra. Con esta actitud, soy de tu familia. (Sigue tu oración personal).
























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