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domingo, 8 de noviembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL SÁBADO 07/11/2015





sábado 7
Jacinto Castañeda;
Bto. Francisco Palau
Quer






XXXI del TO.
3° del salterio
Rom 16,3-9.16.22-
27/ 5a1144 /Lc
16,9-15



                          Lucas 16, 9-15
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero». Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta».


La clave es la entrega generosa
Jesús nos ofrece hoy una serie de consejos prácticos para nuestra vida. Todos tienen la misma clave: «no podéis servir a dos señores». La clave es la entrega generosa, la donación fiel. Primero, abrirnos a la voz de Dios que nos traza el camino, que nos revela nuestro proyecto de vida; segundo, aceptarlo sin condiciones; tercero, realizarlo con ilusión y encanto. El problema será siempre el de las flagrantes contradicciones: lo queremos todo, olvidando metas y objetivos. Entonces, llega la contradicción, el fraude a nosotros mismos y el fracaso. «Dios os conoce por dentro», dirá Cristo a los fariseos. Y nos lo dice también a cada uno de nosotros: «conozco tu interior, no me engañes, juega limpio, sé coherente». Y sentirás la brisa de una felicidad nueva.


Señor, haznos dóciles a tu palabra, fieles a tus caminos. No es fácil saber lo que tenemos que hacer en cada hora, pero Tú nos abres los ventanales de la luz para que podamos ver el camino y recorrerlo sin sobresaltos, superando dificultades y obstáculos.






PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL VIERNES 06/11/2015



viernes 6
Mártires de
España del siglo 
XX, m.o.
Patrocinio de María; 
Leonardo de Noblat; 
Félix; Severo




XXXI del TO. 
3° del salterio 
Rom 75,14-27 /Sal
97 / Lc 16,1-8




                            Lucas 16,1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido". El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que,cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa". Fue llamandó uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?". Este respondió: "Cien barriles de aceite': Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta': Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?". Él contestó: "Cien fanegas de trigo". Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta". Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz».


Caminar con los ojos abiertos
La parábola nos alerta sobre el ancho campo de las infidelidades de nuestra vida. Con frecuencia, derrochamos los dones recibidos; no cumplimos las promesas realizadas; nos quedamos con lo que no es nuestro; dejamos el deber al margen. Jesús nos advierte: «hay que recuperar el tiempo perdido, hay que curar las heridas que hemos producido, hay que granjearse amigos que nos reciban». Esta página del evangelio nos invita a que estemos atentos, vigilantes, a que sepamos descubrir cuáles son las reglas del juego para no sentir el fracaso bajo nuestros pies. Una vez más el Señor nos dice que estamos en el mundo sin ser del mundo. Y el mundo exige también caminar con los ojos abiertos. A Dios siempre lo tenemos, siempre nos espera y nos acoge.

Señor, haz que descubramos siempre tus caminos y realicemos nuestra misión, nuestro proyecto de vida. Y que sepamos rectificar a tiempo, antes de que sea tarde.








jueves, 5 de noviembre de 2015

NO A LAS ETIQUETAS, SI A LA IGUALDAD...NO AL CLASISMO Y SI A LA TOLERANCIA

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL JUEVES 05/11/2015



Jueves 5
Ángela de la Cruz;
Zacarías e Isabel; 
Pedro el Venerable; 
Guido Conforti Ma; 
BTA. Maria Ràfols




A XXXI.
Tercero salterio
Rom 14.7 a 12 / Sal
26 / 15,1-70 Lc



                          Lucas 15, 1-10
                                          
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "Yelicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido". Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "yelicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido". Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».
«Comer con los pecadores»
Hasta ahora, quizás, hemos rechazado, huido a otro lugar o abandonado a los que pensábamos que eran pecadores. ¿Cómo mezclarnos o tratar nosotros con los malos? Y así, surgían fronteras de alejamiento, de incomprensión, de rechazo a tanta gente, marcada por la sociedad o por nuestros juicios personales. Hoy vemos cómo los fariseos acusan a Jesús de «comer con los pecadores, de acogerlos, de tratar con ellos». Una de las características esenciales del cristianismo es el sentido fraternal de la historia: cada hombre, cada mujer, esté donde esté y sea cual sea su situación, es mi hermano, mi hermana. Lo que quiere decir que mis manos están abiertas para un abrazo de paz y de esperanza. No se trata solamente de sentirnos «ciudadanos del mundo», sino de contemplar el mundo como «ciudadanos del cielo».




miércoles, 4 de noviembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MIERCOLES 04/11/2015




Miércoles 4
San Carlos
Borromeo mo 
Vidal y Agrícola






La XXXI
 Tercero Salterio
Rom 13,8-10 / P
111 / Lc 14,25 33



                                Lucas 14,25-33
En ese momento, muchas personas acompañaron a Jesús se volvió y les dijo: "Si alguno viene a mí y  no aborrece a su padre ya su madre, su esposa y sus hijos, y hermanos y hermanas, y aun a sí mismo en puede ser mi discípulo. El que no lleva su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo. Así que, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver  si tiene para acabarla? No Así que si pone los cimientos y no puede terminar, se burló de Él está buscando diciendo:  "Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar." ¿O qué rey, si va a dar batalla a otro rey, no se sienta primero y deliberada si con diez mil hombres abandonan el paso que lo ataca con veinte mil?. Y si no, cuando cuando el otro está todavía lejos, envía legados pedir la paz. Lo mismo, no renuncia a todos sus bienes, no puede ser Mi discípulo "
                                                                                                       La  entrega siempre es total
Cristo nos habla con absoluta claridad: la renuncia es necesaria-para vivir la donación. El planteamiento es de amor, no de intereses. La donación ha de ser de nuestras vidas, de nuestro corazón. Y la entrega siempre es total. Quizás esta es una de las claves para explicar tantos fracasos. Queremos jugar la partida con cartas escondidas, queremos vivir interesadamente según nuestras convivencias. «Corazones partidos yo no los quiero; que si doy el mío lo doy entero». Cristo quiere que amemos para alcanzar la plenitud. Al fin, la verdadera alegría no se encuentra en la posesión de las cosas materiales sino en lo más profundo de la persona. Y es la persona lo que Cristo nos pide. Es decir, nuestro corazón.


Señor, el error es querer darte solo cosas, cuando Tú nos pides la vida y el corazón. Por eso, la entrega ha de ser total y la donación radical. El lenguaje del amor parte siempre de una generosidad total. Ojalá nosotros lo vivamos siempre así.


                                                                                                                             



                                                                                                                                                                                                                                                                 





PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MARTES 03/11/2015


Martes 3
S. Martín de
Porres, m.l
Malaquías; Silvia;
Bto. Manuel Lozano
«Lolo»; Bto. Ruperto
Mayer





XXXI del T.O.
3° del salterio
Rom 12,5-16a / Sal
130 / Lc 14,15-24


                                        Lucas 14,15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!». Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado". Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor". Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor". Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir". El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de la casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos". El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio". Entonces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa". Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete».


Dios nos invita siempre
Dios sale a nuestro encuentro y nos invita siempre: «Venid, todo está preparado...». A veces será a través de un buen amigo, o a través de una persona desconocida, o de un paisaje luminoso, o de un acontecimiento extraordinario. Pero, acaso cuando menos lo esperamos, llegará Él y nos dirá: «Entra en mi banquete, siéntate en mi mesa, charlemos juntos, cuéntame tu vida y tus problemas...». Dios siempre libera, ilumina, levanta, alienta. Pero, en tantas ocasiones, no tenemos tiempo de escucharle; no encontramos un hueco para detenernos y hablar un rato con Él. Nadie queda excluido de las llamadas de Dios. Por eso, es tan importante saber escucharle y abrir nuestros oídos y nuestro corazón.


Señor, haz que siempre encuentre un hueco para detectar tu presencia, y un poco de tiempo para sentarme contigo, a tu lado, y escuchar tus palabras. ¡Tienes tantas cosas que decirme al oído y al corazón!




            

lunes, 2 de noviembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LUNES 02/11/2015 (CONMEMORACIÓN DE SANTOS DIFUNTOS)



Lunes 2
Conmemoración 
de Todos los 
Fieles Difuntos




Oficio de difuntos 
Sab 4,7-15 / Sal 129 
/ 1 Tes 4,13-14.176.- 
18 / in 11,17-27 
(otras lecturas en el 
Leccionario VIII)



                              Juan 11,17-27

En aquel tiempo, cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor,si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora sé que todo lo que pidas a Dios,Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».
Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».


La muerte, el paso a la Vida
La visita a los cementerios, con el recuerdo de los seres queridos, es un pequeño gesto de fe, de esperanza y de amor. «Aquello por lo que hemos amado a una persona no muere jamás», y ese amor se hace presencia junto a los cipreses, se convierte en plegaria junto a los nichos y tumbas. La muerte, desde la orilla de la fe, es pascua y encuentro; «paso» a la Vida, a la plenitud de nuestras vidas en la intimidad con Dios, en palabras de san Juan Pablo II, y «encuentro» de lo que tanto se buscaba. «Morir solo es morir; morir se acaba. Morir es una hoguera fugitiva; es cruzar una puerta a la deriva. Y encontrar lo que tanto se buscaba», proclamó en sus versos J. L. Martín Descalzo. Las palabras más hermosas que se han pronunciado sobre la faz de la tierra brotan cada día de los labios de Jesús de Nazaret: «Yo soy la resurrección y la vida».


Señor, Tú siempre estás con nosotros, incluso en las noches oscuras, en la última noche, en la última soledad, en la que nadie puede acompañarnos, en la noche de la muerte... Tú siempre sales a nuestro encuentro.







domingo, 1 de noviembre de 2015

PALABRA Y VIDA: DOMINDO 01/11/2015 DIA DE ÁNIMAS (SANTOS DIFUNTOS)

Saludos mis estimados lectores o no lectores de este blog de proyección espiritual. Hoy acompaño con estas pocas lineas la palabra del día,únicamente para desearles que hoy como día principal de ánimas,absorban de esos recuerdos que siempre nos quedan y piensen siempre en los momentos felices que vivimos siempre a su lado pues así es como ellos desean vernos pues de lo contrario otro tipo de sentir o pesar, los retrae y apresa aquí en la tierra y debemos ser comprensivos y ayudarlos a desprenderse de cualquier vinculo terrenal para que así puedan ascender y  encontrar su descanso eterno pues debemos aprender y entender que todos al final del caminar,volveremos a reencontrarnos y el buen sentir nace de la propia generosidad y entendimiento de uno mismo donde aceptar a la muerte como propia parte de la vida ayudará a esos seres difuntos a reposar en paz y así ayudarlos a que sus almas encuentren luz  y descansen.
El egoísmo siempre será la peor opción que deberíamos elegir y recuerden que dentro de las enseñanzas de la vida una de ellas es la de aprender aceptar la muerte como una parte más de nuestro destino.Disfruten hoy de esas atenciones y recuerdos que hoy brindamos a nuestros seres queridos difuntos y.....HASTA LA PRÓXIMA AMIGOS!!  ......FELIZ DÍA DE DIFUNTOS!!






Domingo 1
Todos los santos






Oficio de la S.
Ap 7,2-4.9-14 /Sal
23 / lln 3,1-3 /Mt 
5,1-12a




                             Apocalipsis 7,2-4.9-14

 Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios». Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después de esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!». Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén». Y uno de los ancianos me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?». Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Él me respondió. «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

Salmo 23
Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.


1 Juan 3,1-3
Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!.
El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.



Mateo 5,1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».


Onomástica de la felicidad
Si tuviéramos que escoger un día para celebrar la felicidad, nos quedaríamos, sin dudarlo, con el uno de noviembre, el Día de Todos los Santos. Hoy elevamos nuestra mirada a las alturas y contemplamos la meta de nuestro caminar, el final de nuestros pasos, la estación- término de nuestras vidas: la Iglesia de los bienaventurados. El amor, «que no pasa nunca», nos une con ellos al mismo Padre, al mismo Cristo Redentor y al mismo Espíritu Santo. Por esta profunda unidad nos sentimos hoy cerca, muy cerca de todos los santos que han creído y esperado lo mismo que nosotros creemos y esperamos. Los tesoros de su santidad son «bienes de familia» con los que podemos contar. La fórmula de la santidad es muy sencilla: «Ábrete a Dios, escucha su proyecto de vida sobre ti, realízalo con fidelidad y encanto cada día». Y serás feliz.





 

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL SÁBADO 31/10/2015



Sábado 31
Alonso Rodriguez; 
Quintín; Jerónimo
Hermosilla; Bta
María Purísima de
la Cruz





XXX del T.O.
2° del salterio
Rom 11,1-2a.11-12
25-29/Sal 93 /Lc
14,1.7-11



                                      Lucas 14,1.7-11

 Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: "Cédele el puesto a este". Entonces, avergonzado, iras a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba". Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».


La vanidad nos ciega
Jesucristo va tomando de la realidad, de los comportamientos humanos, una serie de enseñanzas para ordenar nuestras vidas conforme a su hermosa escala de valores: el respeto, la dignidad, la felicidad y el disfrute de la vida de cada persona. Y se va dando cuenta de cómo la gente, y aquellos pequeños líderes religiosos, buscan la vanidad de los honores, saltándose, si hace falta, los derechos y la dignidad del prójimo. La enseñanza que Cristo quiere grabar en nuestras vidas es clave: lo primero y lo esencial es el ser humano. Quizás no nos demos cuenta, pero una de las grandes sombras que nublan la vista es la vanidad, junto al poder, el dinero y el placer. La vanidad enturbia nuestra mirada, hasta despeñarnos en el olvido del prójimo, sin respeto a sus derechos. ¡Y todo esto a propósito de una comida en casa de un fariseo!

«Todos los creyentes han de comprender —nos decía Benedicto XVI— la necesidad de traducir en gestos de amor la Palabra escuchada, porque solo así se vuelve creíble el anuncio del Evangelio».






PALABRA Y VIDA: VIERNES 30/10/2015




viernes 30
Claudio; Marcelo; 
Zenobio; Hipólito; 
Macario






XXX del TO.
2° del salterio
Rom 9,1-5 / Sal 147
/Lc 14,1-6





                                         Lucas 14,1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?». Y se quedaron sin respuesta.


La clave es acoger a todos como hermanos
Jesús se interna en la vida social, trata con todo el mundo, incluidos los que se encuentran más lejanos de su persona, de sus valóres, de sus actitudes, de su doctrina. No importa. Va a casa de uno de los principales fariseos, que le ha invitado a comer. Y aprovecha la ocasión para iluminar la estancia: primero, con su acción sanadora, curando a un hombre enfermo, y a continuación, con la luz de sus enseñanzas. Hacer el bien a los demás no tiene un horario, ni queda excluido de nuestros horarios. Siempre hemos de estar dispuestos a ayudar, a enseñar, a iluminar mentes y a entusiasmar corazones. Una preciosa lección que hemos de aprender en esta hora: no excluir ni alejarnos de los que no piensan como nosotros. Todo lo contrario: buscarles, tratar con ellos, abrirles las puertas de nuestro corazón, iluminarles y, si hiciera falta, curar siempre sus heridas.

Señor, que en cada hombre y mujer vea yo tu imagen, y en sus semblantes, tu rostro. El mundo se divide en dos clases de habitantes: los que sabemos que somos hermanos y los que todavía no lo saben.





jueves, 29 de octubre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL JUEVES 29/10/2015




jueves 29
Narciso; Bto. Joaquín
Royo; Bto. Miguel
Rúa






XXX del T.O.
2' del salterio
Rom 8,316-39/Sal
108/ Lc 13,31-35



                                  Lucas 13,31-35 
En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Él contestó: «Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término". Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor"». 

Jesús, frente al poder
Impresiona la escena y la amenaza: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte». A Herodes le preocupa la predicación de Jesús, pero, sobre todo, la influencia que puede ejercer su palabra en las gentes, porque le restaría poder y mando. Y reacciona con la amenaza. Jesús responde con absoluta libertad frente al poder político y frente a los notables de su tiempo. Brilla la audacia, nos enseña la valentía de los profetas, que no se vienen abajo, ni se retiran, ni retroceden ante las dificultades o los muros de la incomprensión. Resuena especialmente en nuestros oídos el lamento que Jesús hace sobre Jerusalén y nos enternece su actitud acogedora, defendiendo a los más débiles. Prefiere morir antes que abandonar a sus polluelos. Así es el corazón de Dios: acogedor siempre, defensor nuestro, con la entrega a punto de su vida por nosotros.


Oye cómo te dice a ti Jesús: «Estás inquieto y nervioso con tantas cosas. Busca el reino de Dios. Elige la mejor parte y nadie te la quitará». 












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