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viernes, 22 de julio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL JUEVES 21/07/2016






Tiempo Ordinario/16º  Salterio 40 Semana. Tomo III
Jueves 21 Julio






Santos LORENZO DE BRINDIS pb dc,

Práxedes vg mr, Víctor mr, Alberico pb mr


Papa Francisco: Cuando habla al pueblo, Jesús usa muchas parábolas: un lenguaje comprensible a todos, con imágenes tomadas de la naturaleza y de las situaciones de la vida cotidiana. ¿Qué es el reino de los cielos? Jesús no se preocupa por explicarlo. Lo enuncia desde el comienzo de su Evangelio: «El reino de los cielos está cerca» —también hoy está cerca, entre nosotros—; sin embargo, nunca lo deja ver directamente, sino siempre de manera indirecta, narrando el obrar de un propietario, de un rey, de diez vírgenes... Prefiere dejarlo intuir, con parábolas y semejanzas, manifestando sobre todo los efectos: el reino de los cielos es capaz de cambiar el mundo, como la levadura oculta en la masa; es pequeño y humilde como un granito de mostaza, que, sin embargo, llegará a ser grande como un árbol.


PALABRA:
Se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les contestó: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: *Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure". ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».


ORACIÓN:
Jeremías 2,1-3.7-8.12-13; Salmo 35,6-11 • MATEO 13,10-17
SEÑOR, quiero convertirme -dirigir mi atención y mi vida toda hacia ti- para que me cures de mi sordera, de mi ceguera y de mi embotamiento de corazón. Pero, con el profeta, te pido: Conviérteme y me convertiré a ti. Porque por mis fuerzas, no puedo. MI salvación es obra de tu Misericordia: yo me dejo guiar por ti, y sé que estoy en buenas manos. (Sigue tu oración personal).


No quieren convertirse para que yo los cure.







PALABRA Y VIDA DEL MIÉRCOLES 20/07/2016







Tiempo Ordinario/16º  Salterio 40 Semana. Tomo III
Miércoles 20Julio








Santos Apolinar ob mr, Elías prof,
José M.a Díaz Sanjurjo ob mr, Marina vg mr, Aurelio ob.

Beatas Rita, Dolores y Francisca vgs mrs



Papa Francisco: La parábola del sembrador nos habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece; a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, sino trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos. Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón. Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás.




PALABRA:
Salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.Y acudió a él tanta gente
que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».


ORACIÓN:
Jeremías 1,1.4-10; Salmo 70,1-6.15.17 • MATEO 13,1
SEÑOR, tu palabra es la semilla que tú, el mejor sembrador, siembras en el campo de mi vida, con infinita misericordia. Quiero dejarme labrar, limpiar de malas hierbas, regar, para acoger con toda la fuerza de mi alma limpia esa semilla de vida eterna, que germina y da frutos de fe. (Sigue tu oración personal).

 El resto cayó en tierra buena y dio fruto.






miércoles, 20 de julio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL MIÉRCOLES 20/07/2016





Tiempo Ordinario/16º  Salterio 40 Semana. Tomo III
Miércoles 20Julio








Santos Apolinar ob mr, Elías prof,
José M.a Díaz Sanjurjo ob mr, Marina vg mr, Aurelio ob.

Beatas Rita, Dolores y Francisca vgs mrs



Papa Francisco: La parábola del sembrador nos habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece; a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, sino trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos. Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón. Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás.




PALABRA:
Salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.Y acudió a él tanta gente
que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

ORACIÓN:
Jeremías 1,1.4-10; Salmo 70,1-6.15.17 • MATEO 13,1
SEÑOR, tu palabra es la semilla que tú, el mejor sembrador, siembras en el campo de mi vida, con infinita misericordia. Quiero dejarme labrar, limpiar de malas hierbas, regar, para acoger con toda la fuerza de mi alma limpia esa semilla de vida eterna, que germina y da frutos de fe. (Sigue tu oración personal).

 El resto cayó en tierra buena y dio fruto.









PALABRA Y VIDA DEL MARTES 19/07/2016






Tiempo Ordinario/ 16°Salterio 4ª Semana. TomoIII

Martes 19 Julio











Federico ob Santos Epafras NT, Macrina vg, Áurea vg mr,

Bernoldo ob




Papa Francisco: El evangelio que hemos Escuchado muestra la actitud fundamental con la que María expresó su amor a Jesús: hacer la voluntad de Dios. «El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12,50). 
    Con estas palabras Jesús deja un mensaje importante: la voluntad de Dios es la ley suprema que establece la verdadera pertenencia a Él. Por ello María instaura un vínculo de parentesco con Jesús antes aún de darle a Luz: 
    se  convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento en que acoge las palabras del Angel.





    PALABRA:
    Estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: «Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos?».Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del Cielo, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».




    ORACIÓN:
    Miqueas 7,14-15.18-20; Salmo 84,2-8 • MATEO 12,46-50
    SEÑOR, a tu Madre no puedo imitarla en su maternidad divina, ni a tus primos en el parentesco de sangre. ¡Pero tú señalas lo más grande que tenía María: que siempre cumplió la voluntad del Padre! Como ella, te digo: Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí tu palabra. Con esta actitud, soy de tu familia. (Sigue tu oración personal).
























    martes, 19 de julio de 2016

    PALABRA Y VIDA DEL LUNES 18/07/2016









    Tiempo Ordinario/ 16° Salterio 
    4° Semana. Tomo III
    Lunes 18 Julio









    Santos Arnulfo ob, Teodosia mj mr, Bruno ob,
    Federico ob




    Papa Francisco: [Aquí hay uno que es más que Jonás, más que Salomón: Jesús]. Jesús nos ofrece la posibilidad de una vida fecunda y feliz, y también un futuro con él que no tendrá fin, allá en la vida eterna. Es lo que nos ofrece Jesús. Pero nos pide que paguemos la entrada. Y la entrada es que nos entrenemos para «estar en forma», para afrontar sin miedo todas las situaciones de la vida dando testimonio de nuestra fe. A través del diálogo con Él, la oración. ¿Yo rezo? Cada uno se contesta yo hablo con Jesús? O le tengo miedo al silencio. ¿Dejo que el Espíritu Santo hable en mi corazón? ¿Yo le pregunto a Jesús: Qué quieres que haga? ¿Qué quieres de mi vida?


    PALABRA:
    Algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un signo tuyo». Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás.Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».







    ORACIÓN: 
    Miqueas 6,1-4.6-8; Salmo 49,5-9.16-17.21.23 • MATEO 12,38
    SEÑOR, porque tú eres rico en Misericordia y compartes tu sabiduría y tu santidad con 
    quienes quieren seguirte, no te reservas el monopolio de lo bueno. Y la historia, antes 
    y después de tu paso por la tierra, ofrece ejemplos de personajes egregios, como Jonás y 
    Salomón y tantos otros de Israel y de la Iglesia, nuevo Israel. Tú eres la sabiduría, tú eres la santidad, tú eres la verdad. Los demás tenemos, de esos y tantos otros altos valores, lo que tú nos regalas. ¡Nadie hay como tú! Te doy gracias por lo que me has dado y sigues otorgándome. Haz que no me apropie de esas cualidades como si fueran mías, sino que cumpla tu voluntad poniéndolas al servicio de los demás. (Sigue tu oración personal).

    Maestro, queremos ver un signo tuyo.













    lunes, 18 de julio de 2016

    PALABRA Y VIDA DEL DOMINGO 17/07/2016







    Tiempo Ordinario/16° Salterio 4ª Semana. Tomo III
    Domingo 17 Julio







    Santos Justa y Rufina vgs mrs, Marcelina vg, Alejo cf,

    Jacinto mr

     Papa Francisco: Marta y María: María, a los pies de Jesús, «escuchaba su palabra», mientras que Marta estaba ocupada en muchos servicios (cf. Lc 10,39-40). Ambas ofrecen acogida al Señor que está de paso, pero lo hacen de modo diverso. María se pone a los pies de Jesús, en escucha; Marta en cambio se deja absorber por las cosas que hay que preparar, y está tan ocupada que se dirige a Jesús diciendo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano» (v. 40). Y Jesús le responde reprendiéndola con dulzura: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria». No se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor, la contemplación, y el servicio concreto al prójimo. Son dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. ¿Por qué Marta recibe la reprensión, si bien hecha con dulzura? Porque consideró esencial sólo lo que estaba haciendo, es decir, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que «hacer». En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo.



     PALABRA:
    Génesis 18,1-10a: El Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda,  porque hacía calor. Alzó la vista y vio tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo: «Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan Agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo». Contestaron: «Bien, haz lo que dices». Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: «Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza». Él corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase enseguida. Tomó también cuajada, leche, y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron. Después le dijeron: Donde está Sara tu mujer?». Contestó: «Aquí, en la tienda. Añadió uno: Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo».





    Salmo 14,2-5: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?





    Colosenses 1,24-28: Me alegro de sufrir por vosotros: Así completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia. Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia, asignándome la tarea de anunciaros a vosotros su mensaje completo: el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a su pueblo santo. Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este misterio encierra para los gentiles: es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a este Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recurso de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en su vida de Cristo

    LUCAS 10,38-42: Entró Jesús en una aldea, y una ujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano». Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán».



    ORACIÓN:
    SEÑOR, yo hubiera opinado que tenía razón Marta al quejarse de que su hermana le dejaba todo el trabajo. Pero queda en pie, por encima de la razón humana de Marta, tu palabra divina: María ha escogido la mejor parte. ¡Que las ocupaciones y preocupaciones terrenas no me impidan lo único necesario: fomentar la amistad contigo, escuchándote y hablándote en la oración, y haciendo obras de misericordia! (Sigue tu oración personal).







    domingo, 17 de julio de 2016

    PALABRA Y VIDA DEL SÁBADO 16/07/2016




    Tiempo Ordinario/15º Salterio 3ª Semana.TomoIII
    Sábado 16 Julio







    NTRA. SRA. DEL CARMEN.

    Santos Reinilda, Grimoaldo y Gondulfo rnrs


    Papa Francisco: María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano. «La Iglesia... camina en el tiempo... Pero en este camino -deseo destacarlo enseguida- procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María (San Juan Pablo II). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros. Por lo que respecta a la fe, que es el quicio de la vida cristiana, la Madre de Dios ha compartido nuestra condición, ha debido caminar por los mismos caminos que recorremos nosotros, a veces difíciles y oscuros, ha debido avanzar en «la peregrinación de la fe» (Lumen Gentium, 58).



    Estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos
    se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó:
    "Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo", Pero él contestó al que le avisaba: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?".Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre".

    ORACIÓN:
    Zacarías 2,14-17; Salmo Lucas 1,46-55 • MATEO 12,46-50
    SEÑOR, al proclamar familia tuya a los que cumplen la voluntad del Padre, definiste Con toda propiedad lo más maravilloso de tu Madre, a quien no podemos imitar en la maternidad, pero sí en su condición de discípula de la palabra. Hoy aclamo a la Madre, con el hermoso nombre del Carmen, y te pido por quienes tienen este bello nombre, por la gran familia Carmelitana y por las Gentes del Mar, que la veneran por Patrona. Para mí también pongo en tus manos una súplica: que, por tu Misericordia, me admitas, con tu Madre y tus primos, en tu familia de la fe. (Sigue tu oración personal).


    El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo

    Ese es mi Hermano, y mi Hermana, y mi Madre 














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