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jueves, 9 de junio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL JUEVES 09/06/2016





Tiempo Ordinario/ 10°  Salterio 2° Semana. Tomo III
Jueves 09 Junio











Santos EFRÉN di dc, José de Anchieta pb, Ricardo oh,
Columba ab. Beata Ana M.a Taigi nif



 Papa Francisco: Jesús decía «Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás". Pero yo os digo: Todo el que se deja llevar por la cólera contra su hermano, lo mató en su corazón». Y quien _ insulta a su hermano, lo mata en su corazón; quien odia a su hermano, mata a su hermano en su corazón; quien critica a su hermano, lo mata en su corazón. Tal vez no nos damos cuenta de esto, y luego hablamos, «despachamos» a uno y a otro, criticamos esto y aquello... Y esto es matar al hermano. Por ello , es importante conocer qué hay dentro de mí, qué sucede en mi corazón. Si uno comprende a su hermano, a las personas, ama, porque perdona: comprende, perdona, es paciente... ¿Es amor o es odio? Todo esto debemos conocerlo bien. Y pedir al Señor dos gracias. La primera: conocer qué hay en mi corazón, para no engañarnos, para no vivir engañados. La segunda gracia: hacer el bien que está en nuestro corazón, y no hacer el mal que está en nuestro corazón.




PALABRA:
Dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se
 dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo:Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez  al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto».


ORACIÓN:
1Reyes 18,41-46; Salmo 64,10-13 • MATEO 5,20-26
SEÑOR, frente al ojo por ojo de la venganza, tú propones —y practicas— la misericordia, la reconciliación, el perdón y el amor al enemigo. Entiendo, Señor, que la razón la tiene siempre el que más ama. Y yo quiero tener razón, yo quiero dejarme amar por ti y amarte a ti, y a los hermanos, y a los enemigos. (Sigue tu oración personal).






miércoles, 8 de junio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL MIÉRCOLES 08/06/2016






Tiempo Ordinario/10° Salterio 2° Semana. Tomo III
Miércoles 08 Junio 










Santos Maximino cf, Guillermo ob, Medardo ob.
Beatas Diana y Cecilia vgs


Papa Francisco: Yo no vengo a abolir la ley sino a darle pleno cumplimiento. Esta ley es sagrada porque conducía al pueblo a Dios, no se puede tocar. Había quien decía que Jesús cambiaba esta ley. Él, en cambio, buscaba hacer entender que se trataba de un camino que conduciría al crecimiento, a la plena madurez de esa ley. Y decía: Yo vengo a dar cumplimiento. Así como el brote que despunta y nace la flor, así es la continuidad de la ley hacia su madurez. Y Jesús es la expresión de la madurez de la ley. La ley del Espíritu nos lleva por el camino del discernimiento continuo para hacer la voluntad de Dios. La ley es plena, siempre en continuidad, sin cortes: como la semilla que acaba en la flor en el fruto. El camino es el de la libertad en el Espíritu Santo, que nos hace libres, en el discernimiento continuo sobre la voluntad de Dios, para seguir adelante por este camino, sin retroceder .





PALABRA:
Dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la 
Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os  aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

ORACION:
1Reyes 18,20-39; Salmo 15,1-5.8.11Mateo 5,17-19
SEÑOR, desde la primera página del Evangelio, tus padres y tú sois ejemplo en respetar y cumplir la ley, estando tú por encima de toda ley. Lo haces, y lo dices, para que  aprenda a ser humilde, respetuoso, obediente. Y, además de cumplirla, anunciarla, a los demás. Es más fácil buscar cualquier excusa para eludir cualquier mandato, burlar la ley, hacer lo que me parezca al margen de lo establecido. Tú me dices con misericordia -y yo quiero aceptarlo con plena responsabilidad y amor- que aun los preceptos menos importantes tiene un gran valor para ti. Y para mí. (Sigue tu oración personal).

No he venido a abolir,

sino a dar plenitud.







martes, 7 de junio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL MARTES 07/06/2016







Tiempo Ordinario/ 10° Salterio 2° Semana. Tomo III
Martes 07 Junio










Santos Antonio M.a Gianelli ob, Roberto ab, Pedro y co mrs.
Beata Ana de San Bartolomé vg

Papa Francisco: Jesús dice a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo». ¿Quiénes eran esos discípulos? Eran pescadores, gente sencilla... Pero Jesús les
mira con los ojos de Dios, y su afirmación se comprende precisamente como consecuencia de las Bienaventuranzas. Él quiere decir: si sois pobres de espíritu, si sois mansos, si sois puros de corazón, si sois misericordiosos... seréis la sal de la tierra y la luz del mundo. Para comprender mejor estas imágenes, tengamos presente que la Ley judía prescribía poner un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, para Israel, era el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, nuevo Israel, reciben, por lo tanto, una misión con respecto a todos los hombres: con la fe y la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad.



PALABRA:
Dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».

ORACIÓN:
1Reyes 17,7-16; Salmo 4,2-8 • MATEO 5,13-16
SEÑOR, con gran misericordia, te defines a ti y a tus discípulos: Yo soy/vosotros sois la luz del mundo. Y añades otra misión: la sal de la tierra. Es una llamada clara a la conversión. Cuántas veces pensamos que la misión de la Iglesia es hacer muchas cosas. 
Aquí tú aseguras con plena autoridad que no se trata de hacer cosas, sino de servir al mundo como luz que alumbre y sal que sale. Con una simple cerilla durante un apagón del Metro, todos pueden ver dónde está la puerta para librarse de las tinieblas. Con un poco de sal es suficiente para que una gran olla de comida quede sazonada. ¡Pero ha de ser luz que ilumine y sal que sale ahí está la conversión! ¿Mi vida da luz a los que me rodean y buscan respuestas a sus interrogantes vitales? ¿Doy sabor a los sinsabores de la existencia de mis compañeros de trabajo Alejados de tu Iglesia? Responderé con mi oración personal. (Sigue tu oración personal).





lunes, 6 de junio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL LUNES 06/06/2016






Tiempo Ordinario/10° salterio 2ª Semana. Tomo III
Lunes 06 Junio








Santos NORBERTO ob, Bonifacia Rodríguez vg,
Rafael Guízar ob, Marcelino Champagnat pb,

Artemio y Paulina mrs


Papa Francisco: ¿Por qué hay personas que tienen el corazón cerrado a la salvación? Tenemos necesidad de la salvación, pero al mismo tiempo tenemos miedo, porque cuando el Señor viene para salvarnos debemos darlo todo, y en ese momento manda Él; y de esto tenemos miedo. Los hombres quieren mandar, quieren ser los dueños de ellos mismos. Y así la salvación no llega, la consolación del Espíritu no llega. Sólo la salvación que llega con la consolación del Espíritu nos hace libres: es la libertad que nace del Espíritu Santo que nos salva, nos consuela, nos da vida. Pero para comprender plenamente las Bienaventuranzas y lo que significa «ser pobres, ser mansos, ser misericordiosos» —cosas que no parece que nos conduzcan al éxito— es necesario custodiar el corazón abierto y haber gustado bien la consolación del Espíritu Santo que es salvación. La consolación es la presencia de Dios en nuestro corazón. Pero para que el Señor esté en nuestro corazón es necesario abrir la puerta.








PALABRA:
Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: Bienaventurados los pobres  en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Bienaventurados los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia. 
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. 
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.


ORACIÓN:
2Corintios 1,1-7; Salmo 33,2-9 • MATEO 5,1-12
SEÑOR, quien lea las bienaventuranzas por primera vez, seguramente quedará desconcertado, especialmente si subraya la primera parte de cada una: Bienaventurados los pobres, los sufridos, los que lloran, los sedientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos, insultados, calumniados... Vamos, todos los que huirían de todo eso. Y sin embargo es tu vivo retrato y donde quieres que nos miremos los que te tenemos por nuestro Maestro y Señor. ¡Tan antagónicos son tus criterios y los del mundo! Yo quiero ser bienaventurado: en la tierra, con persecuciones; y en el cielo, como tú lo tengas preparado. Aun cuando hay expresiones que chirrían a los oídos humanos, yo sé que tú tienes palabras de vida eterna, sabiduría suprema y eres rico en Amor y Misericordia. (Sigue tu oración personal).









PALABRA Y VIDA DEL DOMINGO 05/06/2016




Tiempo Ordinario/10° Salterio 2' Semana. Tomo III
DOMINGO 5 JUNIO





Santos BONIFACIO ob mr, Doroteo ob mr, Franco er,
Sancho mr




Papa Francisco: Jesús, con sus discípulos, está llegando a Naín, un poblado de Galilea, justo en el momento que tiene lugar un funeral: llevan a sepultar a un joven, hijo único de una mujer viuda. La mirada de Jesús se fija inmediatamente en la madre que llora. Dice el evangelista Lucas: «Al verla el Señor, se compadeció de ella» (v. 13). Esta «compasión» es el amor de Dios por el hombre, es la misericordia, es decir, la actitud de Dios en contacto con la miseria humana, con nuestra indigencia, nuestro sufrimiento, nuestra angustia. El término bíblico «compasión» remite a las entrañas maternas: la madre, en efecto, experimenta una reacción que le es propia ante el dolor de los hijos. Así nos ama Dios. Y ¿cuál es el fruto de este amor, de esta misericordia? ¡Es la vida! Jesús dijo a la viuda de Naín: «No llores», y luego llamó al muchacho muerto y le despertó como de un sueño (cf. w. 13-15). Pensemos esto, es hermoso: la misericordia de Dios da vida al hombre, le resucita de la muerte. El Señor nos mira siempre con misericordia; no lo olvidemos, nos espera con misericordia. No tengamos miedo de acercarnos a Él.




PALABRA:
• 1Reyes 17,17-24: Cayó enfermo el hijo de la señora de la casa. La enfermedad era tan grave que se quedó sin respiración. Entonces  la mujer dijo a Elías: «¿Qué tienes tú que ver conmigo? ¿Has ve-
nido a mi casa para avivar el recuerdo de mis culpas y hacer morir a mi hijo?». Elías respondió: «Dame a tu hijo».Y, tomándolo de su regazo, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó en su cama. Luego invocó al Señor: «Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me hospeda la vas a castigar, haciendo morir a su hijo?». Después se echó tres veces sobre el niño, invocando al Señor: «Señor, Dios mío, que vuelva al niño la respiración». El Señor escuchó la súplica de Elías: al niño le volvió la respiración y revivió. Elías tomó al niño, lo llevó al piso bajo y se lo entregó a su madre, diciendo: «Mira, tu hijo vive». Entonces la mujer dijo a Elías: «Ahora reconozco que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu boca es verdad».



Salmo 29,2-6.11-13: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.


Gálatas 1,11-19: Os notifico, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados. Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelar a su Hijo en mí, para que lo anunciara a los gentiles, enseguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco. Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y me quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor.

LUCAS 7,11-17: Iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores». Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!». El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo». La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

ORACIÓN:

  • SEÑOR, nadie te pidió nada, pero tus ojos y tu corazón misericordioso siempre están pendientes de las necesidades de los demás. ¿Cómo ibas a mirar para otra parte y pasar de largo viendo el cortejo fúnebre y aquella madre viuda hecha un mar de lágrimas

siendo tú la fuente de la vida? ¿Cómo vas a hacer caso omiso de mi debilidad, que me lleva a la muerte del pecado, cuando sabes que quiero ser tu amigo y busco con mis pobres fuerzas serte fiel? Creo en ti, pero para mi vida espiritual necesito que me des la Vida, que aumentes mi fe. (Sigue tu oración personal).






sábado, 4 de junio de 2016

PALABRA Y VIDA DEL SÁBADO DÍA DE LA INMACULADA CORAZÓN DE MARÍA 04/06/2016


  







Inmaculado Corazón de MaríaSábado 04 Junio








Santos Pedro de Verona pb mr, Francisco Caracciolo pb,
Walter ab



Papa Francisco: En el corazón de María, joven hija de Israel, había un secreto que ella misma todavía no conocía: en el proyecto de amor de Dios estaba destinada a convertirse en la Madre del Redentor. En la Anunciación, el Mensajero de Dios la llama «llena de gracia» y le revela este proyecto. María responde «sí» y desde aquel momento la fe de María recibe una luz nueva: se concentra en Jesús, el Hijo de Dios que de ella ha tomado carne y en quien se cumplen las promesas de toda la historia de la salvación. La fe de María es el cumplimiento de la fe de Israel.





PALABRA:
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según
 la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.


ORACIÓN:
Isaías 61,9-11; Salmo: 1Samuel 2,1.4-8 • LUCAS 2,41-51
JESÚS, a tus doce años revelas a tus padres la misión divina que te trajo a la Tierra. Y María, la Madre, guardaba tus palabras en su corazón. El corazón de tu Madre latía al mismo ritmo que el tuyo. Ella es tu mejor discípula, mi mejor maestra, el más alto ejemplo de misericordia para mi vida que quiere ser cristiana. (Sigue tu oración personal).




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