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viernes, 15 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL VIERNES 15/04/2016

Salterio 3° Semana. Tomo II Tiempo Pascual/3°
VIERNES 15 ABRIL






Santos Damián de Molokai p1, Abundio d; Teodoro y
Pausilipo mrs



Papa Francisco: A través de la Eucaristía, Cristo quiere entrar en nuestra existencia e impregnarla con su gracia, de tal modo que en cada comunidad cristiana exista esta coherencia entre liturgia y vida. El corazón se llena de confianza y esperanza pensando en las palabras de Jesús citadas en el Evangelio: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,54). Vivamos la Eucaristía con espíritu de fe, de oración, de perdón, de penitencia, de alegría comunitaria, de atención hacia los necesitados y hacia las necesidades de tantos hermanos y hermanas, con la certeza de que el Señor cumplirá lo que nos ha prometido: la vida eterna.



PALABRA:
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a
comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.



ORACIÓN:
Hechos 9,1-20; Salmo 116,1-2 • JUAN 6,52-59
JESUCRISTO, yo quiero a toda costa lo único necesario, que es vivir en tu amistad en este mundo y continuar en la vida eterna, cara a cara contigo. Y tú me descubres hoy el secreto para conseguir mi mayor deseo: comer tu carne y beber tu sangre. Lo hago cada domingo, o cada día, en la comunión. Pero ¿tengo siempre esa fe viva en tu presencia real, en tu poder como fuente de vida eterna, y en el amor al mejor Amigo? Algo creo, pero, por tu Misericordia, aumenta mi fe. (Sigue tu oración personal).

El que come mi carne y bebe mi sangre

y  habita en mí y yo en él.







jueves, 14 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL JUEVES 14/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo 11
Jueves 14 abril



Santos lamberto ob, Bernardo ob, Ludivina vg

Beato pedro gonzalez (San Telmo) pb
                                                                                                                                                                   



Papa Francisco: Además del hambre física, el hombre lleva en sí otra hambre, un hambre
de vida, hambre de amor, hambre de eternidad. El signo del maná —como toda la experiencia del Éxodo— contenía en sí también esta dimensión: era figura de un alimento que satisface esta profunda hambre que hay en el hombre. Jesús nos da este alimento, es más, es Él mismo el pan vivo que da la vida al mundo (cf. ln 6,51). Su Cuerpo es el verdadero alimento bajo la especie del pan; su Sangre es la verdadera bebida bajo la especie del vino. No es un simple alimento con el cual saciar nuestro cuerpo, como el maná; el Cuerpo de Cristo es el pan de los últimos tiempos, capaz de dar vida, y vida eterna, porque la esencia de este pan es el Amor.



PALABRA:
Dijo Jesús a la gente: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el
Padre que me ha enviado.Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios". Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ese ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».





ORACIÓN: Hechos 8,26-40; Salmo 65,8-9.16-17.20 • JUAN 6,44-51

JESUCRISTO, yo creo en ti, pero aumenta mi fe. Que el Padre me atraiga con la fuerza de su amor y me una a ti para siempre. ¿Dónde podré estar más seguro y más a gusto? ¿Dónde encontraría el verdadero alimento que da vida eterna, fuera del ámbito de tu Palabra llena de Misericordia, y de mi respuesta a tu amor que crea nuestra amistad? (Sigue tu oración personal).

Os lo aseguro:

el que cree tiene vida eterna.











miércoles, 13 de abril de 2016

PALABRA DEL MIÉRCOLES 13/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo 11
MIÉRCOLES 13 ABRIL



(ML) Santos MARTÍN I pp mr, HERMENEGILDO mr,
Sabás Reyes pb mr


Papa Francisco: El corazón se llena de confianza y esperanza pensando en las palabras de Jesús citadas en el Evangelio: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» . Vivamos la Eucaristía con espíritu de fe, de oración, de perdón, de penitencia, de alegría comunitaria, de atención hacia los necesitados y hacia las necesidades de tantos hermanos y hermanas, con la certeza de que el Señor cumplirá lo que nos ha prometido: la vida eterna.




PALABRA:
Dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero,
como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y el que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».


ORACIÓN:
Hechos 8,1b-8; Salmo 65,1-7 . JUAN 6,35-40
JESUCRISTO, tú sabes que mi mayor deseo es que se cumpla en mi vida la voluntad del Padre y que yo la acepte como lo mejor, porque así lo es. Tú me amas con Misericordia  sin límites y no dejarás que me pierda, y me resucitarás en el último día, para alabarte eternamente con todos los santos. (Sigue tu oración personal).








martes, 12 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL MARTES 12/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo 
Martes 12 abril





santos Julio I pp, David Uribe pb mr, José Moscatí cf, 
Damián oh, Victor mr, Visia y Sofia mrs



Papa Francisco: Los judíos en el desierto, que añoraban la carne y las cebollas que comían en Egipto, pero olvidaban que esos alimentos los comían en la mesa de la esclavitud. Ellos, en esos momentos de tentación, tenían memoria, pero una memoria enferma, una memoria selectiva. Una memoria esclava, no libre. Cada uno de nosotros, hoy, puede preguntarse: ¿Y yo? ¿Dónde quiero comer? ¿En qué mesa quiero alimentarme? ¿En la mesa del Señor? ¿O sueño con comer manjares gustosos, pero en la esclavitud? Además, cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿Cuál es mi memoria? ¿La del Señor que me salva, o la del ajo y las cebollas de la esclavitud? ¿Con qué memoria sacio mi alma?


PALABRA:
Dijo la gente a Jesús: «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron  el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo"». Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».




ORACIÓN: 
Hechos 7,51-8,1a; Salmo 30,3-8.17.21 • JUAN 6,30-35
JESUCRISTO, confieso con los labios y creo con el corazón que tú eres el pan de la vida. Y no quisiera acostumbrarme a ese Pan, que es tu Cuerpo, hasta el punto de no adorarte  con todas mis fuerzas, mi gratitud y mi entusiasmo: es la Vida que está en la Eucaristía. Dame ojos nuevos y corazón nuevo, para verte cada día con asombro y sentir tu presencia con el inmenso gozo de la amistad entre tú y yo. Y con la garantía de tu Misericordia,que acojo agradecido y me invita a ser misericordioso. (Sigue tu oración personal).
yo soy el pan de vida.

El que viene a mí no pasará hambre,

y el que cree en mí nunca pasará sed.










lunes, 11 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL LUNES 11/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo 

LUNES 11 ABRIL





Santos ESTANISLAO ob mr, Isaac mj.

Beata Elena Guerra vg




Papa Francisco: [Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna]. En la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros: un amor tan grande que nos nutre de sí mismo; un amor gratuito, siempre a disposición de toda persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas. Vivir la experiencia de la fe significa dejarse alimentar por el Señor y construir la propia existencia no sobre los bienes materiales, sino sobre la realidad que no perece: los dones de Dios, su Palabra y su Cuerpo. Existen muchas ofertas de alimento que no vienen del Señor y que aparentemente satisfacen más. Algunos se nutren con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es sólo el que nos da el Señor.



PALABRA:
Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuandó la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado».


ORACIÓN:
Hechos 6,8-15; Salmo 118,23-30 • JUAN 6,22-29
JESUCRISTO, por tu gran Misericordia, yo creo firmemente que tú eres el enviado del Padre. ¿Qué sería mi vida sin ti? Por eso te busco, porque te amo y te necesito, porque sin ti mi vida no tendría rumbo ni sentido, porque tú eres el único amigo siempre fiel y solícito, que me garantiza -con la amistad- la gracia para creer en ti, el enviado del Padre, y trabajar siempre por el alimento que perdura. (Sigue tu oración personal).








domingo, 10 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL DOMINGO 10/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo II
Domingo 10 Abril



Santos Miguel de los Santos pb, Terencio y co mrs,
Magdalena de Canosa vg, Beda tnj



Papa Francisco: Quisiera detenerme en los Hechos de los Apóstoles que se lee en la Liturgia de este tercer Domingo de Pascua. Los sumos sacerdotes y los jefes de la ciudad hicieron encarcelar a los Apóstoles, ordenándoles que no enseñaran más en su nombre. Pero Pedro y los otros Once respondieron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús... ». Entonces hicieron flagelar a los Apóstoles y les ordenaron nuevamente que no hablaran más en el nombre de Jesús. Y ellos se marcharon, «contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús». ¿De dónde les venía la alegría y la valentía del anuncio, a pesar de los obstáculos y las violencias? Cuando una persona conoce verdaderamente a Jesucristo y cree en Él, experimenta su presencia en la vida y la fuerza de su Resurrección, y no puede dejar de comunicar esta experiencia. Y si esta persona encuentra incomprensiones o adversidades, se comporta como Jesús en su Pasión: responde con el amor y la fuerza de la verdad.





PALABRA:
Hechos 5,27b-32.40b-41: El sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en  nombre de ese? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre». Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándole de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen». Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Consejo, contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.





Salmo 29,2-6.11-13: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.






Apocalipsis 5,11-14:Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles; eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo lo que hay en ellos—, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos
de los siglos».Y los cuatro vivientes respondían: «Amén».Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.




JUAN 21,3-19: Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Simón Pedro dice [a Tomás, Natanael, los Zebedeos y dos más]: «Me voy a pescar». Ellos contestaban: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no pescaron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?». Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces.Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de pescar». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres.Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». El le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». El le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas.Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».



ORACIÓN:
JESUCRISTO, Pedro te negó tres veces, yo miles de veces. Creo en tu Misericordia, y te digo: Señor, tú sabes que te quiero, y que quiero amarte sobre todas las cosas. Todo es posible al que tiene fe. (Sigue tu oracion personal).












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