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lunes, 14 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL LUNES 14/12/2015





estamos en tiempos electorales donde ahora todos gritan y alzan sus voces por sus ideales políticos pero muchos olvidan de que plano ocupamos realmente después de ese periodo electoral cuando ya el anfitrión de turno ocupa su sillón.
el poder se otorga bajo la voluntad y confianza depositada de un pueblo por sus gobernantes y cuando el pueblo ve hacía donde van los intereses de sus políticos está en la responsabilidad de mostrar su desconformidad,retirando su confianza para que su voz sea considerada y tomada en cuenta y la formas más certera es .....TU VOTO EN BLANCO!!

disfruten de la lectura espiritual de hoy.GRACIAS




lunes
5. Juan de la
Cruz, m.o.
Venancio Fortunato; 
Buenaventura de 
Pistoia





III de Adviento
3° del salterio
Núm 24,2-7.15-17a 
/Sa124 /Mt
21,23-27



                              Mateo 21,23-27
En aquel tiempo, Jesús fue al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?». Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?». Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos "del cielo", nos dirá, "¿por qué no le habéis creído?". Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta». Y respondieron a Jesús: «No sabemos». Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».


Aceptar con aire cristiano las polémicas
El evangelista escoge uno de los pasajes pertenecientes a los diálogos polémicos. La polémica invade muchas tertulias, muchos encuentros. Se plantea un tema, surgen opiniones encontradas, en muchas cuestiones de la vida pero, sobre todo, en las cuestiones religiosas. Conviene que estemos preparados para no caer en la trampa. ¡Cuántas preguntas capciosas, con aire de zancadilla! ¡Cuántas medias verdades en los planteamientos! ¡Cuántos datos que son manipulados! Hemos de saber que todos los temas que se plantean admiten muchos puntos de vista, dependiendo del lugar desde el que se miren y se traten. Cristo, en este pasaje, plantea las reglas de juego para una buena polémica. «Vamos a ver, ¿estamos todos dispuestos a contestar? ¿O solo me toca a mí hacerlo?». Cuidemos el estado de la cuestión, la intencionalidad de las preguntas y de las respuestas.


Señor, ayúdanos a poner siempre en nuestras palabras la luminosidad de tu presencia, los dones divinos que nos harán acertar en nuestras preguntas y respuestas.










domingo, 13 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL DOMINGO 13/12/2015



domingo 13
Lucía; Otilia; Bartolo; 
Orestes; Eugenio; 
Eustracio







3° del salterio
Sof 3,14-18a / Sal 
Is 12 / Flp 4,4-7 / Lc 
3,10-18 


Sofonías 3,14-18a
Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta»




Salmo Isaías 12, 2-6 
Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel».








Filipenses 4,4-7
Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 




Lucas 3,10-12 
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?». Él contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?». Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?». Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga». El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio. 



Dios nos ofrece las respuestas 
Esta es la gran pregunta: «Entonces, ¿qué debemos hacer?». Hasta en tres ocasiones preguntan las gentes al Bautista. Para cada uno hay una respuesta: el que tenga más, que comparta con quien tiene menos; el que administra los bienes públicos, que actúe con justicia; el que custodia la seguridad del pueblo, que no haga extorsión ni caiga en la codicia. Todos reciben el mismo bautismo de conversión; cada uno, sin embargo, debe extraer las consecuencias en su propia vida. Con frecuencia, hemos de preguntarnos en el interior de nuestras conciencias libres qué hemos de hacer en esta hora, en la de la historia y en mi hora personal. Y debemos quedar a la escucha de la respuesta de Dios, en el silencio de la reflexión y de la oración. Porque Dios nos habla y nos indica, con su estilo, los caminos que hemos de seguir. 


Señor, ilumina mi entendimiento, aviva mi conciencia, enardece mi corazón y conduce mis pasos para que sepa qué caminos he de escoger y recorrer.






sábado, 12 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL SÁBADO 12/12/2015



sábado 12
Na Sra. de Guadalupe, m.l.
Martín de S. Nicolás;
Conrado de Offida;
Bartolomé de S.
Gimignano





II de Adviento
2° del salterio
Si 48,1-4.9-11 /Sal
79 / Mt 17,10-13



Mateo 17,10-13
Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos». Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan, el Bautista.


Busquemos palabras de vida eterna
Aparece la figura de Elías, la figura de Juan. El judaísmo espera a Elías en su carro de fuego, tal como se había marchado. En cambio, la figura de Juan es distinta por completo: un hombre que vive en el desierto, orante y sacrificado, consciente de su misión, austero, coherente. A él se refiere Cristo en sus palabras, en su respuesta a los letrados. En la vida, todos nos formulamos muchas preguntas. Será bueno buscar también la respuesta en las páginas del evangelio. Son muchas las opiniones que encontramos en nuestro caminar. Pero no olvidemos acercarnos a Jesús y preguntarle: «Señor, ¿qué respondes Tú a esta cuestión, a esta situación, a este problema que tengo?». Busquemos palabras de vida eterna para tantas cuestiones y situaciones como nos atormentan. En ellas encontraremos la luz, la paz y la esperanza.


Señor, permíteme que te consulte cuando se oscurece el horizonte y me siento perdido. Escucharé tu voz en el silencio, en la oración. Y me llenaré de luz nueva, de vida nueva.







PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL VIERNES 11/12/2015




Viernes 11
S. Dámaso, m.l. 
Lucas Estilita; M° 
Maravillas de Jesús






II de Adviento 
2° del salterio
Is 48,17-19 /Sal 1 / 
Mt 11,16-19



                               Mateo 11,16-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: <9,A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza que gritan a otros: "Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado". Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio". Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores". Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios».


Hemos de mirar hacia la sabiduría de Dios
Jesús pone el dedo en la llaga y señala las sombras de la crítica que surge en tantos momentos de la vida, en muchas ocasiones marcada por la incomprensión y la intolerancia. A veces, hagamos lo que hagamos, vamos a ser criticados. No tengamos miedo, no pasa nada. Nuestra visión, desde la orilla de la fe, no se centra en agradar a los hombres sino en agradar a Dios. Cuántas veces lo que importa es el qué dirán, la opinión de la gente que nos rodea, su aplauso adulador. El Señor nos advierte de los hechos, nos previene de lo que puede sucedemos. Y nos indica la dirección en que hemos de mirar: «la sabiduría de Dios». La opinión de los hombres lleva casi siempre una etiqueta de intereses ocultos que, a veces, rayan en la mezquindad. Nuestros caminos los traza Dios y con Él hemos de recorrerlos. Esa es la clave de una verdadera actuación cristiana.


Señor, haz que escuche a mis hermanos con serenidad, no tanto para escoger los caminos que ellos proponen, cuanto para rectificar mis errores y eliminar mis sombras.








jueves, 10 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL JUEVES 10/12/2015



jueves
Sta. Eulalia de
Mérida, m.I.
Nª. Sra. de Loreto;
Melquíades;
Behnam y Sara;
Gregorio III




II de Adviento
2° del salterio
ls 41,13-20/Sal
144 / Mt 11,11-15




                               Mateo 11,11-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora, se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche».


La verdadera razón de nuestra grandeza
En este tiempo de Adviento nos acompaña Juan el Bautista, que recibe el hermoso piropo de Jesús: «No ha nacido de mujer nadie mayor que él». Jesús añade enseguida: «Pero el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él». No se trata de un juego de palabras. Cristo subraya la verdadera razón de nuestra grandeza: estar con Dios, pertenecer a su reino, seguir sus huellas, recorrer sus caminos. En la vida, buscamos siempre los títulos, pero el mejor de todos, sin duda, es el de nuestra «filiación divina»: hijos de Dios y herederos de su reino. Por eso, en otro momento, el Señor nos dirá que esa ha de ser la gran búsqueda, la de su reino. Lo demás, se nos irá dando por añadidura. Lo demás, llegará en su momento, a veces cuando menos lo esperamos. «Dios siempre es un imprevisto», nos decía con frecuencia, en Córdoba, monseñor Javier Martínez.


Señor, haz que busquemos siempre tu reino, es decir: la verdad, el amor, la justicia y la libertad. Tu Vicario en la tierra, san luan XXIII, proclamó que son los pilares del mundo y de la sociedad.






PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MIÉRCOLES 09/12/2015



miércoles 9
S. Juan Diego 
Cuauhtlatoatzin,
m.I.
Leocadia; Pedro
Fourier; Narcisa





II de Adviento 
2° del salterio 
Is 40,25-31 /Sal 
102 / Mt 11,28-30



                                    Mateo 11,28-30
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora, se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche».



Todos sentimos el cansancio
¡Cuántas veces hemos leído y escuchado estas palabras del Señor, que se preocupa de nuestros agobios y cansancios! Hay tres cansancios que nos acechan siempre: primero, el cansancio físico, las fuerzas que nos faltan con frecuencia, la debilidad que llega a nuestros pasos; segundo, el cansancio psíquico, ese venirnos abajo en forma de desánimo, de desfallecimiento, de desaliento; tercero, el cansancio espiritual, del que ya nos hablaba hace muchos años el papa Pío XII, cuando en una de sus alocuciones prevenía sobre «el cansancio de los buenos». Hay momentos en los que nos sentimos vacíos, en los que nos parece que nada de lo que hacemos tiene sentido. Los tres cansancios se nos van presentando con frecuencia a lo largo de la vida. Por eso, el Señor nos llama a que descansemos con Él, es decir, a que estemos con Él, compartiendo afanes y jornadas. Su presencia, su mirada y su gracia nos proporcionarán el verdadero descanso.



Señor, cuando sintamos la tentación de tirar la toalla, de abandonar el camino, de rendirnos ante la lucha, llámanos y mándanos ir a Ti, para compartir contigo el alimento y la bebida.






martes, 8 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MARTES 08/12/2015




martes
Inmaculada
Concepción, s.
Macario; Ester;
Suceso; Sofronio;
Teódulo




Oficio de las.
Gén 3,9-15.20 / Sal
97 / Ef 1,3-6.11-11
/ Lc 1,26-38



                               Lucas 1,26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su Reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el ángel.


María, «sueño realizado» de Dios
Dios tuvo un sueño y creó al hombre. Pero el hombre frustró ese «sueño» de Dios, rompió la amistad con Él y cometió el pecado original. Dios «soñó» de nuevo y decidió enviar a su propio Hijo para salvar a la humanidad. Pensó en una mujer, María, para que fuera la Madre de Jesús. Y la preservó de toda mancha de pecado, desde su concepción. María fue «el sueño realizado» de Dios: se abrió al mensajero, el arcángel Gabriel, que traía el proyecto de Dios sobre su vida; aceptó con entrega total ese proyecto —«Hágase en mí según tu Palabra»—, y lo vivió a lo largo de su vida con fidelidad y encanto. Cada hombre y mujer en la historia somos «sueños de Dios». Ojalá nos convirtamos a lo largo de.nuestra vida en «sueños realizados», viviendo lo que Dios nos pide en cada momento de nuestra existencia. Es fácil: abrirnos a su voluntad, aceptarla y realizarla con ilusión.








PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL LUNES 07/12/2015




lunes 7
S. Ambrosio, m.o. 
Mª Josefa Roselló; 
Eutiquiano






II de Adviento 
2° del salterio
15 35,1-10 /Sal 84/
Lc 5,17-16


Lucas 5,17-26
Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de 
Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: «Hombre, tus pecados es-. tán perdonados». Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: «¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?». Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: «¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa». Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: «Hoy hemos visto cosas admirables».


«Levántate y anda»
Todos somos paralíticos. Alguna zona de nuestro ser, algún ámbito de nuestra persona ha quedado a oscuras o paralizado. Y necesitamos una persona amiga que nos tome en brazos o nos coloque en la camilla para llevarnos al Maestro. ¡Qué gran misión la de los camilleros! De ellos dependen nuestros encuentros. Todos también debemos ser camilleros, atentos a los paralíticos que nos esperan. El Maestro hará lo demás. Escucharemos de sus labios una hermosa invitación con aire de mandato: «Levántate y anda». No lo dudemos, porque Él nos da la fuerza de su gracia. El paralítico del evangelio se marchó rápido a «vivir con alegría» el milagro, dando gloria a Dios. No se paró a hablar sino que empezó a caminar de nuevo.





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