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martes, 12 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL MARTES 12/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo 
Martes 12 abril





santos Julio I pp, David Uribe pb mr, José Moscatí cf, 
Damián oh, Victor mr, Visia y Sofia mrs



Papa Francisco: Los judíos en el desierto, que añoraban la carne y las cebollas que comían en Egipto, pero olvidaban que esos alimentos los comían en la mesa de la esclavitud. Ellos, en esos momentos de tentación, tenían memoria, pero una memoria enferma, una memoria selectiva. Una memoria esclava, no libre. Cada uno de nosotros, hoy, puede preguntarse: ¿Y yo? ¿Dónde quiero comer? ¿En qué mesa quiero alimentarme? ¿En la mesa del Señor? ¿O sueño con comer manjares gustosos, pero en la esclavitud? Además, cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿Cuál es mi memoria? ¿La del Señor que me salva, o la del ajo y las cebollas de la esclavitud? ¿Con qué memoria sacio mi alma?


PALABRA:
Dijo la gente a Jesús: «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron  el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo"». Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».




ORACIÓN: 
Hechos 7,51-8,1a; Salmo 30,3-8.17.21 • JUAN 6,30-35
JESUCRISTO, confieso con los labios y creo con el corazón que tú eres el pan de la vida. Y no quisiera acostumbrarme a ese Pan, que es tu Cuerpo, hasta el punto de no adorarte  con todas mis fuerzas, mi gratitud y mi entusiasmo: es la Vida que está en la Eucaristía. Dame ojos nuevos y corazón nuevo, para verte cada día con asombro y sentir tu presencia con el inmenso gozo de la amistad entre tú y yo. Y con la garantía de tu Misericordia,que acojo agradecido y me invita a ser misericordioso. (Sigue tu oración personal).
yo soy el pan de vida.

El que viene a mí no pasará hambre,

y el que cree en mí nunca pasará sed.










lunes, 11 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL LUNES 11/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo 

LUNES 11 ABRIL





Santos ESTANISLAO ob mr, Isaac mj.

Beata Elena Guerra vg




Papa Francisco: [Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna]. En la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros: un amor tan grande que nos nutre de sí mismo; un amor gratuito, siempre a disposición de toda persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas. Vivir la experiencia de la fe significa dejarse alimentar por el Señor y construir la propia existencia no sobre los bienes materiales, sino sobre la realidad que no perece: los dones de Dios, su Palabra y su Cuerpo. Existen muchas ofertas de alimento que no vienen del Señor y que aparentemente satisfacen más. Algunos se nutren con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es sólo el que nos da el Señor.



PALABRA:
Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuandó la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado».


ORACIÓN:
Hechos 6,8-15; Salmo 118,23-30 • JUAN 6,22-29
JESUCRISTO, por tu gran Misericordia, yo creo firmemente que tú eres el enviado del Padre. ¿Qué sería mi vida sin ti? Por eso te busco, porque te amo y te necesito, porque sin ti mi vida no tendría rumbo ni sentido, porque tú eres el único amigo siempre fiel y solícito, que me garantiza -con la amistad- la gracia para creer en ti, el enviado del Padre, y trabajar siempre por el alimento que perdura. (Sigue tu oración personal).








domingo, 10 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL DOMINGO 10/04/2016

Tiempo Pascual/3° Salterio 3° Semana. Tomo II
Domingo 10 Abril



Santos Miguel de los Santos pb, Terencio y co mrs,
Magdalena de Canosa vg, Beda tnj



Papa Francisco: Quisiera detenerme en los Hechos de los Apóstoles que se lee en la Liturgia de este tercer Domingo de Pascua. Los sumos sacerdotes y los jefes de la ciudad hicieron encarcelar a los Apóstoles, ordenándoles que no enseñaran más en su nombre. Pero Pedro y los otros Once respondieron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús... ». Entonces hicieron flagelar a los Apóstoles y les ordenaron nuevamente que no hablaran más en el nombre de Jesús. Y ellos se marcharon, «contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús». ¿De dónde les venía la alegría y la valentía del anuncio, a pesar de los obstáculos y las violencias? Cuando una persona conoce verdaderamente a Jesucristo y cree en Él, experimenta su presencia en la vida y la fuerza de su Resurrección, y no puede dejar de comunicar esta experiencia. Y si esta persona encuentra incomprensiones o adversidades, se comporta como Jesús en su Pasión: responde con el amor y la fuerza de la verdad.





PALABRA:
Hechos 5,27b-32.40b-41: El sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en  nombre de ese? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre». Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándole de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen». Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Consejo, contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.





Salmo 29,2-6.11-13: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.






Apocalipsis 5,11-14:Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles; eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo lo que hay en ellos—, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos
de los siglos».Y los cuatro vivientes respondían: «Amén».Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.




JUAN 21,3-19: Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Simón Pedro dice [a Tomás, Natanael, los Zebedeos y dos más]: «Me voy a pescar». Ellos contestaban: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no pescaron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?». Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces.Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de pescar». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres.Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». El le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». El le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas.Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».



ORACIÓN:
JESUCRISTO, Pedro te negó tres veces, yo miles de veces. Creo en tu Misericordia, y te digo: Señor, tú sabes que te quiero, y que quiero amarte sobre todas las cosas. Todo es posible al que tiene fe. (Sigue tu oracion personal).












sábado, 9 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL SÁBADO 09/04/2016

Tiempo Pascual/2° Salterio II Semana. Tomo II
SÁBADO 09/ABRIL



Santos Casilda vg, Hugo ob, Liborio ob, Máximo ob



Papa Francisco: La gracia contenida en los Sacramentos pascuales es un potencial de renovación enorme para la existencia personal, para la vida de las familias, para las relaciones sociales. Pero todo esto pasa a través del corazón humano: si yo me dejo alcanzar por la gracia de Cristo resucitado, si le permito cambiarme en ese aspecto mío que no es bueno, que puede hacerme mal a mí y a los demás, permito que la victoria de Cristo se afirme en mi vida, que se ensanche su acción benéfica. ¡Este es el poder de la gracia! Sin la gracia no podemos hacer nada. ¡Sin la gracia no podemos hacer nada! Y con la gracia del Bautismo y de la Comunión eucarística puedo llegar a ser instrumento de la misericordia de Dios, de la bella misericordia de Dios.


PALABRA:
Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, 
y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis». Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra enseguida, en el sitio a donde iban.




ORACIÓN:
Hechos 6,1-7; Salmo 32,1-5.18-19 • JUAN 6,16-21
JESUCRISTO, caminas sobre las aguas, pisoteas la muerte de la que has triunfado, y me tu has hecho partícipe de tu triunfo. Por eso acojo con inmenso gozo tu palabra: Soy yo, "no temas". No tengo miedo, tu Misericordia me acompaña. (Sigue tu oración personal).








viernes, 8 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL VIERNES 08/04/2016

Tiempo Pascual/2° ABRIL      Salterio 2° Semana. Tomo II
Viernes 8 Abril































Santos Dionisio de Corinto ob, Julia Billiart vg,

Ágabo NT




Papa Francisco: ¿Cómo es posible que demos de comer a una multitud? «No tenemos más que cinco panes y dos peces». Pero Jesús no se desanima: pide a los discípulos que hagan sentarse a
la gente, eleva los ojos al cielo, reza la bendición, parte los panes y los da a los discípulos para que los distribuyan. Es un momento de profunda comunión: la multitud saciada por la palabra del Señor se nutre ahora por su pan de vida. Y todos se saciaron. Nosotros somos la multitud del Evangelio, también nosotros buscamos seguir a Jesús para escucharle, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarle y para que nos acompañe. Preguntémonos: ¿Cómo sigo yo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirle quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.





PALABRA:
Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo». Uno de sus discípulos,Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?». Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie». Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.


























ORACIÓN:
Hechos 5,34-42; Salmo 26,1-4.13-14 • JUAN 6,3 15 JESUCRISTO, tu Misericordia llega a todo mi ser: no sólo me das la salvación eterna, también buscas mi alimento corporal. Mi escaso pan de cebada y los dos peces se convierten en tus manos en pan candeal, anuncio de tu Cuerpo sacramental. (Sigue tu oración personal)











jueves, 7 de abril de 2016

PALABRA Y VIDA DEL JUEVES 07/04/2016

Tiempo Pascual/2° Salterio 2° Semana. Tomo II  ABRIL
Jueves 7   ABRIL








Santos JUAN B. DE LA SALLE pb,

Teodoro oh, Germán José ph, Pedro Nguyén Van Luu ph mr




Papa Francisco:  [El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra]. Nosotros cristianos vivimos en el mundo, plenamente incorporados en la realidad social y cultural de nuestro tiempo, y es justo que sea así; pero esto comporta el riesgo de convertirnos en «mundanos», el riesgo de que «la sal pierda el sabor», como diría Jesús. Tendría que ser al contrario: cuando en los cristianos permanece viva la fuerza del Evangelio, ella puede transformar «los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida» (Pablo VI). Es triste encontrar cristianos que ya no son la sal de la tierra, y sabemos que cuando la sal pierde su sabor ya no sirve para nada. Su sal perdió el sabor porque se entregaron al espíritu del mundo, es decir, se convirtieron en mundanos.







PALABRA:
Dijo Jesús: «El que viene de lo alto está por encima de todos.
El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que
 viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él».







ORACIÓN:
Hechos 5,27-33; Salmo 33,2.9.17-20 • JUAN 3,31-36
JESUCRISTO, yo creo firmemente que tú eres el Hijo de Dios, el Señor. Por eso espero la vida eterna, que ya ha comenzado. Todo lo ha puesto el Padre en tus manos:  también mi vida y mi salvación. Todo lo bueno es fruto de tu infinita Misericordia. (Sigue tu oración personal).

El que Dios envió habla las palabras de Dios,

porque da el Espíritu con medida.





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