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miércoles, 23 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MIÉRCOLES 23/12/2015



Miércoles 23
S, Juan de Kety, m.l.
Antonio de Sta. 
Ana; Sira; Vitoria; 
Mardonio






IV de Adviento.
Oficio del día
Mal 3,1-4.23-24 /
Sal 24 / Lc 1,57-66




                    Lucas 1,57-66
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño,y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:«¿Qué va a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.





La mano del Señor está con nosotros
El nacimiento de Juan prepara el nacimiento de Jesús. Y tanto Juan como Jesús no se nos muestran como «cumplidores» sino como «innovadores». La primera «innovación», en el caso de Juan, fue el nombre. No le llamaron Zacarías, como pensaba la gente, sino Juan, que significa «Yavé es clemente». Y así, en la silueta de Juan podemos contemplar ya una nueva imagen de Dios: la clemencia, la compasión y la ternura, en vez de la rigidez, la distancia o la condena. Juan dirige sus pasos hacia el desierto, emprendiendo un camino nuevo, la nueva ruta que Dios le traza. Allí, en el desierto, inicia su predicación, ofrece su experiencia de Dios, señala después la llegada del Mesías. Debemos estar siempre alertas para percibir los signos de los tiempos, los lugares donde Dios nos espera, a veces sitios tan insospechados como un cruce de caminos o un lugar despoblado o un pequeño desierto, en el que reina la soledad y el silencio.


Señor, pon tu mano sobre nosotros como la pusiste en luan el Bautista, para que así sintamos tu poder, tu grandeza y, a la par, tus caricias, que nos abren a la confianza y a la esperanza en medio de nuestros desiertos personales.











DESDE CULTIVARSE ES CRECER OS DESEAMOS UNAS FELICES FIESTAS

martes, 22 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MARTES 22/12/2015



Martes 22
Francisca-Javier
Cabrini; Honorato;
Lía






IV de Adviento.
Oficio del día
1Sam 1,24-28/
Sal 1Sam 2,1-8 / Lc
1,46-56


                                 Lucas 1,46-56
En aquel tiempo, María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abrahán y su descendencia para siempre». María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.



La espiritualidad de María
Hoy, el evangelio nos presenta a nuestra consideración el Magníficat, que María, llena de gracia, entonó en casa de su prima Isabel, madre de Juan el Bautista. Cada día, la liturgia de la Iglesia hace suyas las palabras de la Virgen en la Liturgia de las Horas, cuando, rezando las Vísperas, dirige hacia el cielo aquel mismo canto con que María se alegraba, bendecía y daba gracias a Dios por todas sus bondades. Bien podemos decir que en esta visión de la vida y de la historia se concentra la espiritualidad de María: se fija en la misericordia del Señor que alcanza a todas las generaciones; contempla la historia humana, en la que ve cómo actúa el Señor: dispersando a los hombres de corazón orgulloso, derribando a los poderosos, levantando a los humildes y excluidos de la vida, colmando de bienes a los que lo pasan mal y despidiendo a los ricos con las manos vacías. El Magníficat nos ofrece un mundo nuevo, atrayente, fraternal, participativo y justo para todos.



Señora y Madre nuestra, María, haz que aprendamos y recitemos con el corazón tu hermosa plegaria y coloquemos en el centro de nuestras vidas tu espiritualidad de plena confianza en Dios, nuestro Padre.









DESDE CULTIVARSE ES CRECER OS DESEAMOS UNAS FELICES FIESTAS


lunes, 21 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL LUNES 21/12/2015



lunes 21
S. Pedro Canisio,
m.I.
Severino; Bruno; 
Queremón; Marcelo; 
Glicerio




IV de Adviento. 
Oficio del día
Cant 2,8-14 (o bien: 
Sof 3,14-18a)/ Sal 
32 / Lc 1,39-45



Lucas 1,39-45
Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».



Encuentro de dos mujeres
El evangelio de Lucas relata el encuentro de dos mujeres embarazadas: Isabel y María. ¡Qué bellas lecciones para nosotros! María, tras el anuncio del ángel, se pone en camino aprisa, con decisión, poniendo su vida al servicio de su Hijo. Isabel no puede contener su sorpresa y bendice a María, con unas hermosas palabras que forman parte del rezo del avemaría: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre». A Isabel lo que más le sorprende es la actitud de María. No la visita para mostrarle su dignidad de Madre del Mesías, no llega para ser servida sino para servir. Gozo en el alma y en el rostro de Isabel, y en el niño que salta de alegría dentro de sus entrañas. Isabel y María se funden en un abrazo de fe, de ilusión y de alegría. Hemos de estar convencidos de que Dios puede suscitar siempre mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que contagian alegría y dan a la Iglesia un rostro humano. Mujeres que nos enseñan a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad.












Señor, te pedimos hoy que sepamos recorrer los caminos de la tierra como tu Madre, María, porque un cristiano lleva siempre consigo dos dimensiones de la fe: la unión con Dios y el servicio a los hermanos.









DESDE CULTIVARSE ES CRECER OS DESEAMOS UNAS FELICES FIESTAS

domingo, 20 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL DOMINGO 20/12/2015


domingo
Tolomeo; Eugenio; 
Teófilo; Librado; 
Macario






4° del salterio
Miq 5,1-4a /Sal 79 
/ Heb 10,5-10 / Lc 
1,39-45





Miqueas 5,1-4a
Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Éfrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y este será nuestra paz».


Salmo 79
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.





Hebreos 10,5-10
Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"». Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad». Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.




Lucas 1,39-45
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».



María: la alegría de creer
¡Menudo encuentro: dos madres se felicitan mientras sus hijos, en las entrañas, saltan de alegría! Sorprendente lección la del cuarto domingo de Adviento: en la maternidad virginal de María se encierra el secreto de la acogida del Salvador. Bien lo saben los santos, como santa Maravillas de Jesús, que con palabras certeras enseña cómo debe ser acogido Jesucristo en nuestras propias vidas: «Aprenda en el corazón de su Madre cómo se ama a Jesús». Cercana ya la Navidad, la liturgia nos invita a descansar la mirada de fe en la Virgen Madre que lleva en su seno al Autor de la vida. María se pone en camino, acude aprisa a la montaña, entra en casa de Zacarías y saluda a Isabel. No lo olvidemos: el primer signo de la presencia de Jesús es el deseo de encuentro, de fusión, de diálogo, de alegría compartida. Donde estas experiencias y sentimientos están ausentes, no está Jesús, ni está el Espíritu de Jesús. Isabel responde a María «a voz en grito». Para acoger al Salvador es necesario recibir en la propia casa a la Madre que nos lo entrega, alabando a Dios por su inmensa bondad (bendición), reconociéndonos indignos de su venida (humildad), saltando de gozo por su amor (alegría), fiándonos sin reservas de la palabra del Señor (fe). Para recibir al Hijo es necesario aprender siempre en el corazón de la Madre.



Señor, que nosotros nos pongamos en camino, como María, para experimentar la alegría de crecer; que acudamos a María para aprender a unirnos a Ti, en la entrega amorosa de la propia vida.






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sábado, 19 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL SÁBADO 19/12/2015



sábado 19
Anastasio I; Susana; 
Hilarión de Georgia; 
Eva; Bto. Urbano V






III de Adviento
Oficio del dia 
Jue 13,2-724-25a/
Sal 70 / Lc 1,5-2 5






                                     Lucas 1,5-25
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso;
la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto». Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo y mi mujer es de edad avanzada». El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento». El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres».








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PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL VIERNES 18/12/2015





viernes 18
Na Sra de la
Esperanza; Na Sra. 
de la O; Graciano; 
Flavio





III de Adviento
Oficio del día
ler 23,5-8 /Sal 71 / 
Mt 1,18-24








                               Mateo 1,18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo, y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».


El maravilloso ejemplo de san José
Suele decirse que Mateo es el evangelista de san José y que Lucas es el evangelista de María. Hoy, la liturgia de la palabra nos invita a contemplar el maravilloso ejemplo de José, con su prometida María. Ambos eran personas excelentes, pero hemos de reconocer que el Altísimo quiso que su amor esponsalicio pasara por circunstancias muy exigentes. El santo papa Juan Pablo II nos dejó escrita esta hermosa frase: «El cristianismo es la sorpresa de un Dios que se ha puesto de parte de su criatura». De hecho, ha sido Él quien ha tomado «la iniciativa»: para venir a este mundo no esperó a que hiciéramos méritos. Dios nos propone siempre sus iniciativas, no nos las impone: casi diríamos que «nos pide permiso». A la Virgen se le propuso —in° se le impuso!— la vocación de Madre de Dios. Escuchemos a san Anselmo: «Él, que había tenido el poder de crearlo todo a partir de la nada, se negó a rehacer lo que había sido profanado si no concurría María». San José aparece en la escena, sacrificado y delicado con su prometida María. El hombre justo que se abre a los caminos del Señor.



Señor, Tú nos invitas siempre con aire de susurro. Tú sales a nuestro encuentro para que te abramos los brazos y el corazón. Solo es cuestión de que respondamos a tus llamadas.







jueves, 17 de diciembre de 2015

DÍA DE SAN LÁZARO (BABALÚ AYÉ) !! JEKÚA BABALUAYÉ AGRÓNICA !!

Oración a Xapaná, Babaluallé, Omulú:

Xapaná, Babaluallé u Omulú,
Hijo de Naná Burucú,
De paja de la costa tu traje
Que no deja adivinar tu cuerpo ni imagen Debajo de él
Recoges las heridas
Y males psicoespirituales.
Curando al que fe en ti tenga De todos los dolores y males.
Aleja, «atotó», a las enfermedades
De mí, de mis seres queridos y de
Como a San Roque se le pide.
A San Pantaleón que cure las heridas
O San Blas para sanar las anginas a ti te pido, Que quites las espinas
Que quisieran hacerme sangrar Y retirar de mí las dolencias Que me pudieran perturbar.



Una oración en yorubá:
Jekúa Babaluayé agrónica Jekúa Babá mío nibaro
Nibaro arde obissa
Jekúa Babá Fideno"








Una figura de un hombre totalmente cubierta (solamente se ven sus brazos y pies) por un traje formado de «palha da costa» (especie de paja o rafia, con el cual se tejen también las guías contra egunes, que lleva en ambos brazos, en la parte superior, adornadas con buzios o cauris), describiendo largas y diferentes hileras hasta perder totalmente su verdadero entorno.
Se encuentra bailando, describiendo un movimiento de brazos de atrás hacia delante, como queriendo borrar o barrer algo; con sus pies ejecuta lo mismo, una danza rápida y enérgica.
Hijo de Naná Burucú y Obatalá, es coiocido como Xapaná, Obaluaié, Babaluallé u Omulú (uno joven y el otro más dejo, representando una energía de acción en el tiempo, una anterior a la otra).
A él se recurre invocándolo para problemas de salud como auxiliador de mélicos, pidiendo para que el santo actúe como iluminador de la mente de los pro'esionales, para que den con el tratamiento indicado, recetando y diagnostican-lo en forma certera y precisa. Su saludo es «atotó» (este vocablo sirve como ialutación, pero también como medio oral para prevenir y evadir alguna enermedad); se cree en la influencia de la palabra, en lo que ella concierne y 'chita. Otro de sus saludos más conocidos es «Ambao Xapaná», «Zapatá» o chapaná


Es muy popular y es conocido como el santo sanador de la peste y la viuela, y dicen que su cuerpo está totalmente cubierto debido a que debajo de su ropaje su piel tiene secuelas de enfermedades eruptivas como las mencionadas. cuentan las historias que este orisha recorrió una por una las aldeas curando a la gente y recibiendo en sí mismo los desechos energéticos de los desarreglos de salud de los enfermos.
Sus colores son azulinos violáceos, dependiendo de la nación africana que lo venere, pues otras le dan como color el negro y el blanco en conjunto.
Se lo sincretiza como Nuestro Señor Jesucristo debido al gran sufrimiento que tuvo que pasar en la cruz (prueba de las siete llagas de Cristo) y el gran poder curativo que tuvo Nuestro Señor en la forma de transmutar ese dolor en amor; también con San Roque o San Lázaro, según su pasaje o vibración.
Dicen que en la mayoría de los casos, a sus hijos, les deja una señal o marca de nacimiento en el cuerpo, generalmente en la pierna en forma de cicatriz o pequeña mancha, y les confiere una personalidad tímida, con gran poder de concentración y análisis, y los hace psicosomatizar cualquier indicio de enfermedad.
Debido al gran poder de concentración que tienen, sus análisis son críticos y, a veces, sus comentarios pueden llegar a ser muy agudos y para nada insinuantes, sino más bien directos y cortantes.
















Hola amigos espero y deseo que estén disfrutando de este hermoso día de san lázaro y felicitar a todos los omó (hijos) de babalú ayé (san lázaro) y como ya saben los seguidores de mi blog en los próximos días haremos la publicación de su correspondiente vídeo donde pretendemos hacerte entender la importancia de este santo dentro del panteón yorubá.
se les saluda cordialmente desde: 


aquí podreis encontrar su vídeo de cantos y suyeres

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