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viernes, 4 de diciembre de 2015

FELIZ DIA DE SANTA BÁRBARA: MAFEREFÚN SHANGÓ KAÓ KABIESILÉ, SHANGÓ ALUFINA


su saludo: ! kaó kabiesilé, shangó alufina !

un rezo de shangó:
"shangó alufina, shangó obakosso
kissi ama kosí okuní burukú
burukú kiton lowó obá
sokotó kaó kabiesilé
babá mí shangó " 

Significado
Representa a los jueces y magistrados, a la justicia en general, a su concepción como tal. Equidad, equilibrio e igualdad de condiciones. Tramitaciones, firma de contratos, recibos, documentación, papeles en general. Exámenes, seminarios, cursos, convenciones.
Actúa sobre los ideales o sobre la idealización de un pensamiento, sobre nuestra conciencia, sobre toda la parte éticosocial.
Como concepto de la verdad, la justicia no va a estar siempre de acuerdo con lo que consideramos a veces justo o verdadero. Para que exista una conciliación debemos dejar de lado intereses personales, egoísmos y apasionamientos, ya que como pensaba un grande de su época, Sócrates, tendremos conocimiento verdadero de algún concepto o cosa cuando la definamos, y esta definición sea no objetable. Esta posición se alcanzaría a través de la búsqueda del conocimiento, cosa que un maestro no puede enseñar; lo que sí puede llegar a hacer es inducir a su discípulo a reflexionar, a trabajar con su mente y extraer de ella la verdad.

Oración a Xango o Chango:

¡La justicia llegó!
Abran paso a Chango
Su balanza no tiene preferidos.
Tanto un emperador como un mendigo,
Tanto el rico como el pobre,
El poderoso como el desprotegido, Ayúdame y defiéndeme
De las trampas de mis enemigos. Que juez ninguno en la Tierra Desobedezca tu intercesión,
Ya que tu decisión  
Será el fallo pleno y justo.
Protégeme en papeles y trámites
Aunque éstos sean ya vetustos. Agilízalos con tu magnimidad
Y tenle piedad
A los que no te entienden,
Pues la justicia es poco comprendida
Por poco halagadora y tan comprometida. Con San Marcos de León yo te sincretizo Como escriba y domador de fieras.
Haz que así suceda
Y pueda vencer y dominar
A quien interceda en mis planes,

No por falsos o injustificados
Sino por justos y bien emplazados.


hola amigos espero que dios me los bendiga por y para siempre y en estos días le haremos un vídeo a esta deidad tan importante dentro del panteón yorubá:
sed felices y recuerda que el imó (conocimiento) nunca debe estar secuestrado por intereses de quienes lo poseen; ashé

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL VIERNES 04/12/2015



viernes 4
S. Juan 
Damasceno, m.I. 
Bárbara; Juan 
Calabria; Anón; 
Marutas; Bto. 
Francisco Gálvez




I de Adviento
1° del salterio
Is 29,17-24/Sal 26 
/Mt 9,27-31



                              Mateo 9,27-31
En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús gritando: «Ten compasión de nosotros, Hijo de David». Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacerlo?». Contestaron: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos diciendo: «Que os suceda conforme a vuestra fe». Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Cuidado, con que lo sepa alguien!». Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.


Nuestras cegueras
¡Cuántas cegueras en esta hora de la historia! El primer problema y acaso el más grave es que no nos demos cuenta de que estamos ciegos, de que no vemos lo importante, de que caminamos al borde del precipicio. Por eso, lo primero de todo es conocer bien esas cegueras: primera, no percibimos con claridad nuestras verdaderas señas de identidad: «somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos» (filiación divina); segunda, todos somos hérmanos (sentido fraternal de la historia); tercera, todos somos débiles, limitados (fragilidad humana); cuarta, nos equivocamos con frecuencia (el error nos acecha siempre); quinta, lo sabemos todo y no admitimos consejos y orientaciones (necesidad de acompañamiento). Cristo nos cura las cegueras, las de dentro y las de fuera. Solo hace falta que pongamos en nuestros labios una sencilla plegaria: «Ten compasión de nosotros, Hijo de David». Y al instante, se hará la luz.


Señor, necesitamos tu luz y tu palabra para salir de nuestras cegueras que nos hacen tropezar una y mil veces en las mismas piedras. Ten compasión de mí, Señor, de todos nosotros, en esta hora difícil de la historia.







PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL JUEVES 03/12/2015



jueves 3
S. Francisco
Javier, m.o.
Galgano; Sofonías;
Claudio; Jasón;
Magina





I de Adviento
1° del salterio
1s 26,1-6 /Sal 117/
Mt 7,21. 24-27



                              Mateo 7,21:24-27
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice: "¡Señor, Señor!" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente».


La clave es escuchar y actuar
Hoy se recorta en el horizonte la silueta de san Francisco Javier, el gran misionero de la historia que comienza modelando su alma con aquel interrogante de san Ignacio de Loyola, « de qué le sirve al hombre ganar todo él mundo, si pierde su alma?», para lanzarla después y despeñada en el océano infinito de Dios, predicando su evangelio en tierras de misión. Aquel «divino impaciente» del que nos hablara la obra teatral, abrió su vida a la pregunta decisiva: «vale la pena vivir a lo que salga, a lo que nos guste, prendidos de nuestros caprichos, o acaso no será mejor edificar sobre roca, escoger la ruta que Dios nos traza para realizar nuestra vida?». Francisco Javier pasó de la reflexión a las obras: escuchó primero; reflexionó después; e inmediatamente se puso a caminar, a actuar con entrega generosa. El mundo necesita santos, o lo que es lo mismo, testigos clarividentes y luminosos que nos señalen, con su buen hacer, nuestra verdadera hoja de ruta.


Señor, queremos ser santos, queremos realizar nuestra vida conforme al guión que Tú nos trazas, queremos ser felices, recorriendo el camino de tu voluntad sobre cada uno de nosotros.








miércoles, 2 de diciembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MIÉRCOLES 02/12/2015



Miércoles 2 
Cromacio. Bihiana:
Juan de Ruysbroeck








I de Adviento
1° del salterio
1s 25,6-10a /Sal 22 
/ Mt 15,29-37
 



                           Mateo 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús se marchó de allí y, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino». Los discípulos le preguntaron: «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?». Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete y unos pocos peces». Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.


Los tres destellos de la multiplicación de los panes
El relato de la multiplicación de los panes tuvo una gran importancia en la Iglesia naciente. Prueba de ello es que se repite hasta seis veces en los evangelios. Si lo leemos con atención, descubriremos sus tres grandes destellos o dimensiones: la eucarística, la social y la humana. Primero, se vislumbra la institución de la Eucaristía, el pan de vida eterna, el alimento de salvación; segundo, se nos está enseñando que Jesús sacia el hambre de los pobres, de la buena gente, provocando el milagro de la abundancia, cuando se comparte lo que se tiene; tercero, la enseñanza humana y cercana de tantas comidas como protagoniza Jesús con gente tan variada. Se sienta a la mesa de todos, incluidos los pecadores. Toda comida puede convertirse en encuentro, en diálogo, en enriquecimiento personal y comunitario. Jesús se sienta a la mesa de los pecadores y, allí, les abre la puerta de la esperanza.







 

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL MARTES 01/12/2015



Martes 1
Eloy; Edmundo
Campion; Nahún; 
Bta. Clementina
Anwarite; Bto. Carlos
de Foucauld





Iº de Adviento.
lº del salterio
Is11,1-10/5a171
Lc 10,21-24



                               Lucas 10,21-24
En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar». Y volviendo a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron».


«Ya todo es gracia»
Jesús nos ofrece una de sus palabras preferidas, convertida en plegaria al Padre: la palabra gracias, la gratitud. «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra...». Primero nos llegarán los dones, que hemos de captar y saborear; y junto a los dones, brotará nuestra gratitud. La frase final de la novela Diario de un cura rural, se centraba en este mensaje: «Ya todo es gracia». Saber y ser conscientes de que la gratuidad es clave en nuestra relación con el Señor; saber, al mismo tiempo, dar las gracias por la gracia recibida. «¡Qué más da, ya todo es gracia!», musitaba aquel personaje al final de su vida. Esa conciencia de que Dios es regalo infinito nos hará ser más humildes, confiados y agradecidos. Y, además, abrirá nuestro corazón a las alturas para ser siempre buenos receptores.


Señor, te doy gracias por tantos dones recibidos que ni siquiera yo puedo contarlos. Haz que los reciba y los viva, con sencillez, humildad y gratitud. 






PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL LUNES 30/11/2015



lunes
S. Andrés, 
apóstol, f. 
Zósimo; Bernaldo:
Cutberto; Justina






Oficio de la f
Rom 10,9-18/Sal 
18 / Mt 4,18-22




                              Mateo 4,18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.


Todos esperamos una llamada
Solemos decirlo en el lenguaje coloquial: «Estoy esperando una llamada». Quizás no hemos pensado que, en algún momento, esa llaMada puede ser de Dios. A lo mejor no es por teléfono sino en vivo y en directo, en un día de retiro y de silencio: «Ven, sígueme». O, después de un gran fracaso, cuando apenas si tenemos fuerzas para levantarnos: «¿Qué haces ahí tumbado en el suelo, derrotado, desanimado? Ven conmigo». O, tal vez, ante una encrucijada difícil de nuestra vida, entre nubes amenazantes: «Piensa un poco. La vida hemos de jugarla siempre a una carta». Andrés escuchó la llamada del Señor y la siguió inmediatamente. Después, sería el primero en dar su vida por el Maestro, muriendo en una cruz en forma de aspa. Andrés fue un hombre de palabra radical y entrega generosa.


Señor, haz que escuchemos tu voz, que nos traerá siempre brisa de invitación. No importa dónde ni cuándo. Tu voz nos adentra en el mar de la felicidad.





domingo, 29 de noviembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL DOMINGO 29/11/2015




domingo 29
Filomeno; 
Iluminada; Bto.
Bernardo Francisco 
Hoyos; Bto, Vicente 
Romano




Comienza el Ciclo C 
T 1. 1° del salterio 
Jer 33,14-16 /Sal 
24/ 1Tes 3,12-4,2 / 
Lc 21,25-28.34-36





Jeremías 33,14-16
«Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: "Señor-nuestra-justicia"».


Salmo 24
A ti, Señor, levanto mi alma.



1Tesalonicenses 3,12-4,2
Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos 'sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre. En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.


Lucas 21,25-28.34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».


Siempre preparados, siempre «enamorados»
Se alza el telón del Adviento, tiempo de preparación para la Navidad. Nuevo ciclo litúrgico que nos irá presentando la vida de Jesús, desde el Nacimiento hasta la Resurrección. Ojalá nos encontremos con Él, hablemos con Él, caminemos de su mano, sintiendo el calor de su presencia, las orientaciones puntuales de su palabra, la fuerza de su gracia. En la vida no hay caminos maravillosos sino caminantes maravillados. Con Cristo, nosotros seremos también «caminantes maravillados», encontrando siempre sentido a nuestros pasos, a nuestra vida. Tiempo de Adviento: buscar a Cristo, encontrar a Cristo, amar a Cristo. Él se acerca hoy a nosotros y susurra a nuestros oídos y a nuestro corazón: «Estad siempre preparados, siempre enamorados. Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación».


Señor, danos tu mano cada día para que conozcamos a fondo tu vida en este nuevo recorrido litúrgico que hoy comienza con el Adviento.











PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL SÁBADO 28/11/2015





sábado 28
Catalina Labouré 
Honesto de Nimes






XXXIV del TO.
2° del salterio
Dan 7,15-27/ Sal
Dan 3,82-87 / Lc
21,34-36



                               Lucas 21,34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».


La vigilancia y la oración
Jesús desciende a pequeños detalles y ofrece recomendaciones concretas. La primera de todas, la vigilancia. No podemos abandonarnos, descuidarnos y dejar a su aire la mente y el corazón. La segunda, la oración, o lo que es lo mismo, la conexión con Dios. Sabe el Señor, y por eso nos previene, que la mente y el corazón son claves a la hora de decidir, de tomar actitudes en la vida. ¿Qué pasará si se embotan, si no funcionan, si se dejan atrapar por los malos hábitos? Estaremos perdidos. La gran meta es que consigamos la verdadera felicidad. La felicidad de seguir nuestro camino, de realizar nuestros proyectos, de cumplir nuestra misión. Para ello, hace falta un sincero examen de conciencia, una atención especial a nuestros pasos, la gracia de Dios que llega especialmente a través de la oración silenciosa y pausada.


Un serio examen de conciencia constante, que es práctica canonizada en la más legítima espiritualidad cristiana, nos obliga a revisar siempre a la luz del Reino nuestra propia espiritualidad: salvaremos así la fragancia de nuestra mente y de nuestro corazón.






sábado, 28 de noviembre de 2015

PALABRA Y VIDA: LECTURA DEL VIERNES 27/11/2015





viernes 27
Na Sra. de la 
Medalla Milagrosa; 
Flora y María; Bto. 
Ramón Llull





XXXIV del TO.
2º del salterio 
Dan 7,2-14 /Sal 
Dan 3,75-81 / Lc 
21,29-33
 



                          Lucas 21,29-33
En aquel tiempo, expuso Jesús una parábola a sus discípulos: «Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán».


La primavera está cerca
De nuevo, la brisa de la esperanza; la llegada de la liberación. Cristo levanta nuestro ánimo, nos invita a elevar la mirada y contemplar el horizonte de nuestras vidas: «todo esto se cumplirá», «mis palabras no pasarán». No sabemos cómo se llevará a cabo esa «liberación», ni tampoco en qué consistirá esa «primavera». Todo el Evangelio ha de ser para nosotros una promesa de esperanza. Dios tiene su tiempo, sus ritmos, y a nosotros nos corresponde abrir de par en par los ventanales del alma para recibir su venida. Ante el miedo y el pesimismo que, en tantas ocasiones, nos acecha y nos invade, la lectura de esta página del evangelio nos devuelve la paz y la esperanza. Con Dios y de su mano nada hemos de temer. Cumplirá su palabra.


La vida interior es abandonarse en Dios, como en el que en el agua permanece sereno, hasta que llega al fondo, y luego, sube. El que tiene miedo de ahogarse se agita desesperado y se ahoga.










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